Traducción al español de “Left? No thanks!” del filósofo anarcoprimitivista estadounidense John Zerzan a cargo de Juan de la Tierra.

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No es que ya no haya energías en el mundo. Cualquier día en cualquier continente, uno puede observar revueltas contra el gobierno; acciones directas por la liberación animal y en defensa de la tierra, esfuerzos para oponerse a la construcción de presas, supercarreteras, instalaciones industriales; motines en prisiones, brotes espontáneos de vandalismo a objetivos bien identificados perpetrados por los hartos y enojados; huelgas salvajes; y la energía de cientos de centros sociales, publicaciones, campamentos, escuelas y encuentros de habilidades primitivas, círculos de estudios radicales, Comida no bombas, etc. La lista de actos de oposición y proyectos alternativos es bastante considerable.

Lo que no está sucediendo es la Izquierda. Históricamente ha fallado monumentalmente ¿Qué guerra, depresión económica o ecocidio  pudo evitar? La izquierda ahora existe principalmente como un vehículo de protesta que se desvanece en, digamos, el circo electoral del que cada vez menos creen a toda costa. No ha sido una fuente de inspiración en varias décadas. Está muriendo.

La izquierda está en nuestro camino y debe irse.

El jugo, hoy, está con la anarquía. Durante aproximadamente diez años que los chicos con pasión e inteligencia son anarquistas. Los progresistas, socialistas y comunistas son ancianos y no voltean a ver a la juventud. Algunos escritos izquierdistas recientes (Ej. Infinitely Demanding de Simon Critchley´s) expresan la idea de que la anarquía revivirá a la Izquierda, y por lo tanto, ahondan en la necesidad de revivirla. Esto a mí me disgusta.

Y ¿qué es la anarquía hoy? Esta es la historia más importante en mi opinión. Un cambio básico se ha estado gestando por cierto tiempo, uno que ha sido mínimamente reportado por muy obvias razones. El anarquismo tradicional o clásico es tan anticuado como el resto de la Izquierda. No es para nada parte de la creciente oleada de interés por la anarquía. Nótese algo aquí: Lo que está avanzando no es el anarquismo sino más bien la anarquía. No una eurocéntrica y cerrada ideología, sino una perspectiva abierta, ilimitada, que cuestiona y resiste.

El orden dominante ha demostrado ser demasiado flexible, capaz de cooptar y recuperar un sin número de gestos radicales y enfoques alternativos. Por esta razón, se necesita algo más profundo, algo que no pueda ser contenido dentro de los valores del sistema. Esta es la principal razón del fracaso de la Izquierda: si las bases no son desafiadas a un nivel profundo, la cooptación está garantizada. El anarquismo, hasta ahora, no ha abandonado la órbita del capital y la tecnología. El anarquismo ha aceptado instituciones tales como la división del trabajo y la domesticación, los motores primigenios de la sociedad de masas –la cual también ha aceptado.

Va creciendo una nueva perspectiva. Lo que eminentemente está surgiendo viene con varios nombres: anarcoprimitivismo, neoprimitivismo, anarquía verde, critica a la civilización, entre otros. Para acortar términos digamos que somos primitivistas. Hay señales de esta presencia en muchos lugares; por ejemplo en Brazil donde me uní a cientos de personas, en su mayoría jóvenes en el Carnaval Revoluçao en febrero del 2008. Muchos me dijeron que la orientación primitivista era el tema de discusión y que el viejo anarquismo estaba visiblemente expirando. Hay una red anti-civilización en Europa, que incluyen lazos informales y encuentros bastante frecuentes en diversos países, desde Suecia a España hasta Turquía.

Recuerdo la emoción que surgió en mí al descubrir las ideas situacionistas: el énfasis en el juego y el regalo, placeres terrenales que no son de sacrificio y abnegación. Mi lema favorito de esa corriente era: “Debajo del concreto se encuentra la playa”. Sin embargo estaban limitados por la visión concejista/produccionista de su orientación, la cual parecía estar en contradicción con su perspectiva lúdica. Ahora es el momento de abandonar lo último y cumplir con la otra parte mucho más radical.

Una joven mujer en Croacia se fue más allá concluyendo que el primitivismo es la base de un movimiento espiritual. ¿Es la búsqueda de la integridad, la inmediatez, la reconexión con la tierra algo no espiritual? En noviembre del 2008 estaba en India (Delhi, Jaipur) y pude ver que presentar un enfoque anti-industrial resonaba en varias personas de diversas creencias espirituales, incluyendo seguidores de Gandhi.

Actualmente existen voces y actividades de carácter primitivista dispersos en Rusia, China, las Filipinas y prácticamente en cualquier lado. Esto tal vez no constituya que un movimiento está surgiendo debajo de la superficie, pero como yo lo veo, la realidad está empujando hacia esa dirección. No es solo un desarrollo lógico, sino uno dirigido al corazón de la negación reinante desde hace mucho tiempo.

Este naciente movimiento primitivista no debería caernos como sorpresa dado a la oscura crisis que vivimos, y que envuelve cada aspecto de la vida. Toma distancia del industrialismo y de las promesas del desarrollo tecnológico, las cuales solo han profundizado la crisis. La guerra al mundo natural, y una tecno-cultura cada vez más árida, desolada y sin sentido son hechos evidentes. La continua marcha de la Maquina, lejos de ser la solución, es el problema fondo. El anarquismo izquierdista tradicional quería que las fábricas estuvieran en manos de los trabajadores. Nosotros queremos un mundo sin fábricas. ¿No puede ser más claro que, por ejemplo, el calentamiento global es consecuencia de la industrialización? Ambos iniciaron hace 200 años, y cada paso que se da hacia una mayor industrialización es un paso hacia una mayor faceta del calentamiento global.

La perspectiva primitivista se basa en los indígenas, en la sabiduría previa a la domesticación, trata de aprender de los millones de años de existencia humana fuera de la civilización. El modo de vida cazador-recolector, también conocida como sociedad de bandas, fue la única y original anarquía: una comunidad cara a cara en donde la gente tomaba la responsabilidad de sí mismos y de los otros. Nosotros queremos una versión de esto, un modo de vida radicalmente descentralizado, no la globalizada y estandarizada realidad de la sociedad de masas, en la cual toda la brillante tecnología se basa en la monotonía de millones y en la matanza sistemática de la tierra. Algunos se han horrorizado por estas nuevas nociones. Noam Chomsky quien aún se traga todas las mentiras del Progreso, nos llama “partidarios del genocidio”. ¡Como si la continua proliferación del tecno-mundo no fuese un genocidio en sí!

Yo veo un creciente interés en desafiar esta marcha de muerte en la que estamos inmersos.  Después de todo ¿dónde están las mejoras que la Ilustración o la modernidad prometían como bondades? La realidad se empobrece constantemente en todos los sentidos. Las actuales y casi diarias masacres en escuelas, supermercados y centros de trabajo hablan tan alto como los desastres ecológicos que se destapan alrededor del mundo. La Izquierda ha intentado bloquear una profundización tan necesaria en el discurso público, para incluir dentro de los tópicos de cuestionamiento la profundidad real de los aterradores desarrollos a los que nos enfrentamos. La Izquierda se tiene que ir para que las visiones inspiradas en posturas radicales  puedan florecer y ser compartidas.

Un creciente y tecnificado mundo donde todo está en un punto de riesgo, es solo inevitable si nosotros lo aceptamos como tal. La dinámica de todo esto descansa en la necesidad de desafiar las instituciones primarias. Ya hemos visto el inicio de este desafío en el presente, más allá de los falsos reclamos de la tecnología, el capital y la cultura del cinismo posmoderno – y más allá del cadáver de la Izquierda y su extremadamente limitado horizonte.

John Zerzan, 2008.

Traducido por Juan de la Tierra,  2018.

Obtenido de theanarchistlibrary.org