Archive for January, 2018

Traducción al español de “Left? No thanks!” del filósofo anarcoprimitivista estadounidense John Zerzan a cargo de Juan de la Tierra.

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No es que ya no haya energías en el mundo. Cualquier día en cualquier continente, uno puede observar revueltas contra el gobierno; acciones directas por la liberación animal y en defensa de la tierra, esfuerzos para oponerse a la construcción de presas, supercarreteras, instalaciones industriales; motines en prisiones, brotes espontáneos de vandalismo a objetivos bien identificados perpetrados por los hartos y enojados; huelgas salvajes; y la energía de cientos de centros sociales, publicaciones, campamentos, escuelas y encuentros de habilidades primitivas, círculos de estudios radicales, Comida no bombas, etc. La lista de actos de oposición y proyectos alternativos es bastante considerable.

Lo que no está sucediendo es la Izquierda. Históricamente ha fallado monumentalmente ¿Qué guerra, depresión económica o ecocidio  pudo evitar? La izquierda ahora existe principalmente como un vehículo de protesta que se desvanece en, digamos, el circo electoral del que cada vez menos creen a toda costa. No ha sido una fuente de inspiración en varias décadas. Está muriendo.

La izquierda está en nuestro camino y debe irse.

El jugo, hoy, está con la anarquía. Durante aproximadamente diez años que los chicos con pasión e inteligencia son anarquistas. Los progresistas, socialistas y comunistas son ancianos y no voltean a ver a la juventud. Algunos escritos izquierdistas recientes (Ej. Infinitely Demanding de Simon Critchley´s) expresan la idea de que la anarquía revivirá a la Izquierda, y por lo tanto, ahondan en la necesidad de revivirla. Esto a mí me disgusta.

Y ¿qué es la anarquía hoy? Esta es la historia más importante en mi opinión. Un cambio básico se ha estado gestando por cierto tiempo, uno que ha sido mínimamente reportado por muy obvias razones. El anarquismo tradicional o clásico es tan anticuado como el resto de la Izquierda. No es para nada parte de la creciente oleada de interés por la anarquía. Nótese algo aquí: Lo que está avanzando no es el anarquismo sino más bien la anarquía. No una eurocéntrica y cerrada ideología, sino una perspectiva abierta, ilimitada, que cuestiona y resiste.

El orden dominante ha demostrado ser demasiado flexible, capaz de cooptar y recuperar un sin número de gestos radicales y enfoques alternativos. Por esta razón, se necesita algo más profundo, algo que no pueda ser contenido dentro de los valores del sistema. Esta es la principal razón del fracaso de la Izquierda: si las bases no son desafiadas a un nivel profundo, la cooptación está garantizada. El anarquismo, hasta ahora, no ha abandonado la órbita del capital y la tecnología. El anarquismo ha aceptado instituciones tales como la división del trabajo y la domesticación, los motores primigenios de la sociedad de masas –la cual también ha aceptado.

Va creciendo una nueva perspectiva. Lo que eminentemente está surgiendo viene con varios nombres: anarcoprimitivismo, neoprimitivismo, anarquía verde, critica a la civilización, entre otros. Para acortar términos digamos que somos primitivistas. Hay señales de esta presencia en muchos lugares; por ejemplo en Brazil donde me uní a cientos de personas, en su mayoría jóvenes en el Carnaval Revoluçao en febrero del 2008. Muchos me dijeron que la orientación primitivista era el tema de discusión y que el viejo anarquismo estaba visiblemente expirando. Hay una red anti-civilización en Europa, que incluyen lazos informales y encuentros bastante frecuentes en diversos países, desde Suecia a España hasta Turquía.

Recuerdo la emoción que surgió en mí al descubrir las ideas situacionistas: el énfasis en el juego y el regalo, placeres terrenales que no son de sacrificio y abnegación. Mi lema favorito de esa corriente era: “Debajo del concreto se encuentra la playa”. Sin embargo estaban limitados por la visión concejista/produccionista de su orientación, la cual parecía estar en contradicción con su perspectiva lúdica. Ahora es el momento de abandonar lo último y cumplir con la otra parte mucho más radical.

Una joven mujer en Croacia se fue más allá concluyendo que el primitivismo es la base de un movimiento espiritual. ¿Es la búsqueda de la integridad, la inmediatez, la reconexión con la tierra algo no espiritual? En noviembre del 2008 estaba en India (Delhi, Jaipur) y pude ver que presentar un enfoque anti-industrial resonaba en varias personas de diversas creencias espirituales, incluyendo seguidores de Gandhi.

Actualmente existen voces y actividades de carácter primitivista dispersos en Rusia, China, las Filipinas y prácticamente en cualquier lado. Esto tal vez no constituya que un movimiento está surgiendo debajo de la superficie, pero como yo lo veo, la realidad está empujando hacia esa dirección. No es solo un desarrollo lógico, sino uno dirigido al corazón de la negación reinante desde hace mucho tiempo.

Este naciente movimiento primitivista no debería caernos como sorpresa dado a la oscura crisis que vivimos, y que envuelve cada aspecto de la vida. Toma distancia del industrialismo y de las promesas del desarrollo tecnológico, las cuales solo han profundizado la crisis. La guerra al mundo natural, y una tecno-cultura cada vez más árida, desolada y sin sentido son hechos evidentes. La continua marcha de la Maquina, lejos de ser la solución, es el problema fondo. El anarquismo izquierdista tradicional quería que las fábricas estuvieran en manos de los trabajadores. Nosotros queremos un mundo sin fábricas. ¿No puede ser más claro que, por ejemplo, el calentamiento global es consecuencia de la industrialización? Ambos iniciaron hace 200 años, y cada paso que se da hacia una mayor industrialización es un paso hacia una mayor faceta del calentamiento global.

La perspectiva primitivista se basa en los indígenas, en la sabiduría previa a la domesticación, trata de aprender de los millones de años de existencia humana fuera de la civilización. El modo de vida cazador-recolector, también conocida como sociedad de bandas, fue la única y original anarquía: una comunidad cara a cara en donde la gente tomaba la responsabilidad de sí mismos y de los otros. Nosotros queremos una versión de esto, un modo de vida radicalmente descentralizado, no la globalizada y estandarizada realidad de la sociedad de masas, en la cual toda la brillante tecnología se basa en la monotonía de millones y en la matanza sistemática de la tierra. Algunos se han horrorizado por estas nuevas nociones. Noam Chomsky quien aún se traga todas las mentiras del Progreso, nos llama “partidarios del genocidio”. ¡Como si la continua proliferación del tecno-mundo no fuese un genocidio en sí!

Yo veo un creciente interés en desafiar esta marcha de muerte en la que estamos inmersos.  Después de todo ¿dónde están las mejoras que la Ilustración o la modernidad prometían como bondades? La realidad se empobrece constantemente en todos los sentidos. Las actuales y casi diarias masacres en escuelas, supermercados y centros de trabajo hablan tan alto como los desastres ecológicos que se destapan alrededor del mundo. La Izquierda ha intentado bloquear una profundización tan necesaria en el discurso público, para incluir dentro de los tópicos de cuestionamiento la profundidad real de los aterradores desarrollos a los que nos enfrentamos. La Izquierda se tiene que ir para que las visiones inspiradas en posturas radicales  puedan florecer y ser compartidas.

Un creciente y tecnificado mundo donde todo está en un punto de riesgo, es solo inevitable si nosotros lo aceptamos como tal. La dinámica de todo esto descansa en la necesidad de desafiar las instituciones primarias. Ya hemos visto el inicio de este desafío en el presente, más allá de los falsos reclamos de la tecnología, el capital y la cultura del cinismo posmoderno – y más allá del cadáver de la Izquierda y su extremadamente limitado horizonte.

John Zerzan, 2008.

Traducido por Juan de la Tierra,  2018.

Obtenido de theanarchistlibrary.org

—A la memoria del compañero Joël Fieux, y tantas otras víctimas del porno revolucionario1

Lo bello no es ni la envoltura ni el objeto encubierto, sino el objeto en su velo. Desvelado se mostraría infinitamente insignificante.

Walter Benjamin

A finales del siglo pasado la imposición del neoliberalismo a sangre y fuego nos anunciaba el “fin de la historia” y nos auguraba el destino manifiesto de la humanidad con el arribo de una irrefutable cosmogonía fundada en la libertad de empresas y mercados, en la democracia parlamentaria y en la “globalización” capitalista. Sólo nos quedaba esperar     –sin mayores sobresaltos– la arrolladora expansión de su definitivo imperio. En medio de esta trama adversa, la insurrección de los sinrostro, señalando todo lo que había de podrido al interior de esta nueva panacea, fue un recordatorio necesario desde la recóndita Selva Lacandona que advertía, sin cortapisas y a todo pulmón, que nada había detenido el curso de la historia y que los excluidos continuaban en pie de guerra contra la dominación y lo atestiguaban con contundencia histórica, excediendo con creces el efímero “fin de la historia”.

La irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) causó gran fascinación entre los filántropos de todos los colores desde los primeros momentos de aquella madrugada inaugural del año 1994. La irradiación pornográfica del neozapatismo pronto provocó una suerte de coacción icónica que comenzó a propagarse por contagio desatando una epidemia viral que inundó las redes telemáticas de hipercomunicación anestésica. El denominado “movimiento anarquista” no quedó exento de su alcance, entregándose en cuerpo y alma a cultivar admiración y solidaridad. Ese “movimiento anarquista”, precario e incoloro, aún no se recuperaba por esos eneros de la tamaña embriaguez producida por la estrepitosa implosión de su archienemigo histórico: el “socialismo realmente existente” o capitalismo de Estado. Las precariedades de este “movimiento” imposibilitaron el aprovechamiento de condiciones favorables ante el campo particularmente fértil que dejaba a su paso la hecatombe soviética y la anhelada confirmación de todas las tesis anárquicas ancestrales. La ausencia de color, además, le había impedido apropiarse de  la historicidad concreta de la que formaba parte, soslayando  la necesaria renovación teórico-práctica y la correspondiente innovación de un modelo de organización y acción consecuente con los tiempos.

El “movimiento anarquista”, carente de paradigma, caía rendido a los brazos del EZLN dejando que los efectos narcóticos de la hipercomunicación anestésica, acompañados de una generosa porción de vaselina, cumplieran su objetivo. Sin embargo, sería injusto no matizar esta afirmación y continuar ocultando las honrosas excepciones que alzaron sus voces críticas desde los primeros intentos de penetración. Ese fue el caso de Charles Reeve, Sylvie Deneuve, Marc Geoffroy y de nuestro compañero Massimo Passamani, entre otros. De tal suerte, de paso por Montpellier a mediados de 1995, llegaba a mis manos Au-dela des passes-montagnes. Para mi sorpresa, ese no sería el único manuscrito crítico que me  harían llegar los compañeros europeos.

En Brescia también me entregarían un documento de autoría anónima y, al finalizar mi charla en el Politécnico de Tesalónica, otro. Éste estaba en inglés y me lo otorgarían los propios autores: una joven pareja que no dejó de denunciar los desvaríos nacionalistas del EZLN, la clara intención socialdemócrata de sus discursos y la fuerte alineación jerárquica que caracterizaba su estructura. De regreso en Barcelona, en el acogedor departamento de Diego Camacho (Abel Paz), el veterano luchador anarcosindicalista me cuestionaría de nueva cuenta en torno a los mismos tópicos, haciendo énfasis en el tremendo desatino que estábamos cometiendo al alimentar estos desvaríos leninistas en lugar de renovar  nuestro andamiaje teórico-práctico y reconstruir al “movimiento”. Al despedirnos, tras despotricar contra los remanentes del exilio cenetista en México, retomaría el tema neozapatista sentenciando sonriente «Chaval, te digo lo mismo que le he dicho a Iñaki que se ha convertido en su embajador en Barcelona: lo del tal Marcos es una zarzuela y los zapatistas tienen de anarquistas lo que tienen de católicos mis cojones.» Un año y dos meses después pude comprobar la veracidad de su sentencia.

Pero, sería deshonesto de mi parte proseguir con este texto sin entonar el mea máxima culpa del confiteor. A estas alturas, cabe darnos la licencia de un pequeño paréntesis y hacer pública mi “grande culpa”: Si bien es cierto que a lo largo y ancho de aquella tourné encontré incontables críticas, el motivo de nuestra encomienda era cimentar las bases del “apoyo crítico” al neozapatismo al interior de nuestras tiendas y fundamentar los nexos históricos entre anarquismo y zapatismo. Bastaba con desempolvar a Ricardo Flores Magón y el guión del nuevo culebrón revolucionario estaría listo para escena.

La solidaridad libertaria –cada vez menos crítica– comenzó a fluir por tuberías. Las recaudaciones de fondos eran copiosas y llegaban directamente a las cuentas destinadas a este fin, lo que aunado a las fuertes donaciones de partidos políticos, fundaciones, asociaciones de ayuda humanitaria, ministerios, gobiernos municipales, eurodiputados y una que otra ex-primera dama socialdemócrata, sumaban un nutrido botín solidario.  Por nuestra parte, y con apoyos exclusivamente libertarios, abríamos las puertas en precarias condiciones del Campamento de Solidaridad Directa “Mártires de Chicago” en pleno corazón de la Selva Lacandona. Considerábamos que con la cooperación directa de compañeros internacionalistas podíamos darle continuidad al proyecto de la Federación Anarquista Revolucionaria Amor y Rabia/Love and Rage Revolutionary Anarchist Federation, que impulsaba una escuelita antiautoritaria (la Escuela Antiautoritaria “Primero de Mayo”, Santa Rosa El Copán, Municipio de Las Margaritas) y la Casa de la Mujer “Margarita Ortega” en la misma localidad selvática.

Pronto germinarían las abismales contradicciones. Los lineamientos y objetivos del EZLN y los fundamentos teórico-prácticos de la Anarquía no tenían el más mínimo punto de encuentro. Comenzábamos a constatar –aunque no todos lo quisieran ver y mucho menos aceptar– los privilegios de la jerarquía militar y el control autoritario que ejercían sobre la población, expulsando de las comunidades y despojando de sus tierras a quienes consideraban “desafectos” y, decidiendo impunemente el libre tránsito de la población, llegando incluso a impedir el acceso a los centros de salud. Asimismo, el reclutamiento forzado, el uso y abuso constante de la privación de libertad (a régimen de aguachile) y el castigo físico eran hechos cotidianos. Por esas fechas, comenzaba a verificarse la inminente corrupción que hoy hace estragos en sus feudos, facilitando el enriquecimiento del sector más cercano a la élite dirigente, controlando el monopolio del transporte, los establecimientos de distribución de víveres y la crianza de ganado vacuno y porcino para su explotación comercial.

También pudimos confirmar la condición y posición de las mujeres en los territorios dominados por el EZLN, más allá de la verborrea discursiva y los escenarios montados para consumo exterior en los Caracoles y las patéticas “escuelitas zapatistas”. Las mujeres no sólo tienen una participación nula en la toma de decisiones substanciales sino que continúan subordinadas ejerciendo los roles de género tradicionales, ocupándose de la preparación de alimentos, el lavado de la ropa, el cuidado de los hijos y la crianza de los animales de corral, además de la doble jornada que representa el apoyo a los hombres en las labores agrícolas y la recolección y traslado de la leña. Para las llamadas “insurgentes” la condición y posición es idéntica, aunque varía en dependencia del nivel de jerarquía que ostenten en la estructura político militar, gozando solamente del “privilegio” de acceso al aborto a diferencia de las mujeres en las comunidades que persisten sin poder ejercer la libre interrupción del embarazo sometidas a las estrategias de crecimiento poblacional del EZLN y/o como consecuencia de la imposición de la moralina católica.

Debería ser obvio que en un ambiente tan despótico las críticas son inadmisibles.  Para entonces, el subcomediante Marcos barajeaba la propuesta de incursionar en la farsa electorera aprovechando la popularidad obtenida con el alzamiento y el ofrecimiento de la candidatura presidencial por parte del desaparecido Partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN). Frente a los acontecimientos, no dudé en externar mis críticas en derredor de semejante oportunismo –propio del más facultado de los discípulos de Niccolò di Bernardo dei Machiavelli–, lo que inmediatamente resultó en mi inapelable expulsión del territorio controlado por el EZLN.

No faltó la versión jocosa que trataba de agregarle folklore a tales atropellos y corrió la voz que la expulsión había sido motivada por mis invariables “indisciplinas” entre las que destacaba la gota que derramó la copa: haberme hecho pasar por el propio subcomediante para gozar de los favores sexuales de una periodista pequebu de esas que llegaban a la selva hambrientas de exclusivas con el micrófono en una mano y el calzón en la otra. Lo cierto es que a la sazón, no sólo me habían expulsado del “territorio zapatista” (sic.) –comunicado mediante, firmado por el infraescrito– acusándome de actuar “como los demás políticos” sino que habían encarcelado con cargos de “desacato” y “deserción” a Matt M., miembro de la Federación Anarquista Revolucionaria Amor y Rabia, contando con el silencio cómplice de los “compañeros” de organización.

Dos años más tarde, el 23 de mayo de 1998, fenecía la Federación con casi una década de esfuerzos y un gran bagaje teórico-práctico. Durante el último encuentro continental celebrado en el Hunter College en la ciudad de Nueva York, la organización se disolvería tras 3 años de encontronazos irreconciliables entre sus dos principales facciones. Las posturas antípodas se reprochaban mutuamente ser los “saboteadores” del proyecto. Unos eran acusados de “antiorganizacionistas”, los otros de maoístas. El “pluralismo revolucionario”, postulado como bandera de lucha en 1995, se revelaba como una estrategia centralista que comenzaba a surtir efecto a mediano plazo.

Curiosamente, esta estrategia tuvo su origen en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, durante la prolongada estancia de algunos miembros del Comité Coordinador de Amor y Rabia. Se presentarían primero algunos análisis favorables sobre los desvaríos históricos del pensamiento ácrata (la Makhnovchina, la Plataforma y el anarco-bolchevismo de 1937); después continuarían las tesis sobre la importancia del “poder dual”, el “municipalismo autónomo”, el “federalismo democrático” y, por último, se avalaría la estrategia de “línea de masas “y se aplaudían las bondades del “Poder Popular”. Evidentemente, este era el final de la Federación.

En México, los satélites de esta suerte de coup d’ État de poca monta, acto seguido de una profunda purga expulsando a toda la disidencia, intentarían darle continuidad al trabajo editorial bajo otro título poco original. Sus impulsores se diluirían en el fallido Frente Zapatista de Liberación Nacional, abandonando para siempre todo proyecto ácrata. Sin embargo, aquella nefasta maniobra blanquista quedó sepultada en la historia reciente del anarquismo continental bajo un alud de vaselina y una tenaz campaña difamatoria que aún persiste en estos días.

Como bien afirmaban las compañeras y compañeros de la extinta Coordinadora Informal Anarquista: «El subcomediante Marcos conoce muy bien las bondades de la vaselina»2 Este grasoso artilugio soslaya el dolor y facilita la penetración.  La ingrávida positividad de la vaselina evita la negatividad del desgarro. Extirpa toda resistencia de lo real y la negatividad de lo otro.  Es por ello que el sistema de dominación incrementa el proceso de positividad de la sociedad y subversiona la producción de vaselina incorporándola a la canasta básica.

Quizás este exceso de positividad, latente en todos los rincones sociales, es lo que ha impedido a muchos compañeros poder expulsar de lo más recóndito de sus extrañas –por muy enérgico que pujen– la larga penetración que les invade.  La creciente ausencia de negatividad en nuestras tiendas ha producido las más exuberantes desvirtuaciones, alimentando propuestas “estratégicas” y “alianzas tácticas” disparatadas que comienzan a mostrarnos un desbarajuste teórico-práctico de proporciones adversas. Tal vez, si estos compañeros seducidos por las doctrinas ajenas se dieran la oportunidad de detener el inútil hiperactivismo que les embarga y abandonaran, aunque fuera momentáneamente, el quéhacerismo, tendrían la ocasión de reflexionar desde una perspectiva más antiautoritaria y dar una respuesta contundente a la brutal penetración de la que están siendo objeto sin percatarse.

Baudrillard señala que «El único  fantasma en juego en el porno, si es que hay uno, no es el del sexo, sino el de lo real, y su absorción, absorción en otra cosa distinta de lo real, en lo hiperreal […] La dimensión de lo real es abolida por el efecto de zoom anatómico, la distancia de la mirada deja paso a una representación instantánea y exacerbada: la del sexo en estado puro, despojada no sólo de toda seducción, sino incluso de la virtualidad de su imagen –sexo tan próximo que se confunde con su propia representación: fin del espacio perspectivo, que también es el de lo imaginario y el del fantasma– fin de la escena, fin de la ilusión»3.

La falta de distancia y la exposición hiperrealista aniquila toda negatividad y anula cualquier posibilidad de accionar erótico dando paso a la exhibición pornográfica, es decir, a la lógica capitalista donde todo se reduce a mercancía. La destrucción de la transgresión erótica se consuma en el porno cotidiano de la irradiación transparente. Esa irradiación carente de luz –que no alumbra sino penetra— que hace todo transparente. Desprovista de la luminosidad que engendra la tensión negativa, esta ausencia de luz impide la representación de las acciones y la liberación de las pasiones en el teatro del mundo. Sobre el cadáver de la negatividad hoy se erige la transparencia o sea, la exposición pornográfica.

Esa irradiación transparente ha convertido al Ejército Zapatista de Liberación Nacional en una pornoguerrilla. La guerrilla de la transparencia. Una guerrilla sin color, desprovista de toda singularidad, que se despidió de la insurrección  renunciando a toda tensión negativa. En el trascurso de su Larga Marcha hacia la positivización, el EZLN ha experimentado una profunda metamorfosis que concluye en la absoluta domesticación que hoy les amolda a un nuevo espacio de confort, apoltronándose en la dimensión del precio. El neozapatismo hoy puede sintetizarse como la “guerrilla” del espectáculo, por eso su apuesta por los medios telemáticos y la reciente incorporación de la farsa electorera a su amplio menú de opciones.

Sin duda, el mayor de los hermanos Marx tenía razón en aquello de la repetición de la historia: primero como tragedia, luego como farsa4. Hoy, la farsa se refleja en múltiples espejos de actos pornográficos de un leninismo posmoderno que se ha venido despojando de todos sus lastres, arrojando por la borda a tiranos y verdugos que presagiaban su inexorable destino trágico. Bajo el maquillaje de la transparencia, la tolerancia, la horizontalidad, la autonomía y el confederalismo democrático, se disponen para la nueva película abusando del close up biológico. Algunos cambios imperceptibles acomodan el guión y cambia la locación del rodaje: de la Selva Lacandona se traslada a las montañas del Rojava en el legendario Kurdistán. El cartel que avisa el estreno nos muestra un nuevo protagonista. En los avances se deja ver en un privilegiado primer plano a Abdullah Öcalan posando con una ajustada tanga rojo y negra. Un intrépido zoom al pecho nos muestra a todo detalle una flamante A circulada tatuada con esmero sobre un desvanecido garabato que aparenta haber sido una hoz y un martillo. De nueva cuenta su irradiación pornográfica provoca esa suerte de coacción icónica que se propaga por contagio desatando una nueva epidemia viral que comienza a inundar las redes telemáticas de hipercomunicación anestésica. El “movimiento anarquista”, una vez más, no queda exento de su alcance.

Gustavo Rodríguez.

Planeta Tierra, 19 de marzo 2017

  • 1. El presente texto, pertenece originalmente al Prólogo de la edición en castellano del libro, Detrás de la máscara: más allá de los pasamontañas del sureste mexicano. Charles Reeve, Sylvie Deneuve y Marc Geoffroy. Editora y Distribuidora Pensamiento Ilícito Marzo 2017, México D.F. Con Introducción de Massimo Passamani. Traducción de la edición en inglés (Beyond the balaclavas of South East Mexico Elephant Editions, London, 2003.): Luis Prat Título original: Au-dela des passe’montagnes du Sud-Est mexicain Collection Breve/Meteorite (3), Paris, 1996. Imagen de portada James Bonachea.
  • 2. Ver El “Otro Circo” y su resplandor cegador –Reflexiones a propósito de la Otra Campaña y su lógica recuperadora (Anexo III).
  • 3. Baudrillard, Jean, De la seducción, Madrid, Ediciones Cátedra, 2011, p. 34 ss.
  • 4. Vid, Marx, K., El 18 Brumario de Luis Bonaparte, Longseller, Buenos Aires, 2005, p. 17. La frase puede leerse al comienzo del libro y reza así: “Hegel dice, en alguna parte, que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se repiten, para decirlo de alguna manera, dos veces. Pero se olvidó de agregar: la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa”.

“¿De qué nos van a perdonar?
¿de haber llevado fusiles al combate
en lugar de arcos y flechas?
¿de haber aprendido a pelear antes de hacerlo?”

-Sub comandante insurgente Marcos-

Los anarquistas y otras individualidades libertarias, vemos en la representación electoral un fraude a los procesos de liberación individuales y colectivos de las personas: entrar a los mecanismos legales, públicos y simbólicos del ESTADO, es delegar nuestra libertad para que otros decidan por nosotros, lo que en términos prácticos se traduce a la renuncia voluntaria a nuestra capacidad de elección y acción, es decir, la renuncia voluntaria a ejercer nuestra libertad.

Ya sea que esté bajo el control de capitalistas, burócratas, indígenas u obreros, el ESTADO en sí es la antagonía a la libertad personal, ambiental y social de las personas ¿Por qué lo decimos? Porque éste en los hechos es la máxima organización de control, vigilancia, coerción y represión que la humanidad civilizada ha creado; por ello se nos hace absurdo que la candidata Marichuy del C.N.I (Congreso Nacional Indígena) esté adoptando los mecanismos legales, simbólicos y morales que el Estado legitima para ejercer el poder: al hacer eso se está legitimando al máximo verdugo de la libertad. Sabemos de sobra que no quieren llegar al poder, ni gobernar a la nación, ni que puedan ganar las elecciones, el problema que tenemos con su candidatura es algo más grave a nuestro parecer, nos referimos a la moral que Marichuy imprime a la población, aquella moral del Pastor y el rebaño, que es la moral de los voceros, líderes, sacerdotes, burócratas, profetas, empresarios y partidos que van guiando a la población con el argumento de representar la voluntad de las mayorías, negándoles así –a las personas y pueblos– la libertad de acción inmediata para conquistar su libertad, puesto que los representantes políticos son filtros, bloqueos, dosificadores,  que limitan y/o impiden la acción directa para que las personas y los pueblos se den a sí mismos la libertad y dar cuenta que para hacerlo no se necesitan intermediarios.

La lógica del que manda y obedece, del amo y sus fieles, del tirano y sus esclavos, del burgués y sus empleados, del vocero y sus partidarios.  Es la vieja canción de obedecer al que manda porque sabe, porque supuestamente conoce el camino correcto para todos en cualquier tiempo y lugar ¡Patrañas! Esa moral es en concreto, el pastor que guía a su ganado al matadero. Es absurdo creer y apoyar a líderes carismáticos que te prometen la liberación, puesto que la libertad y el bienestar nadie te la puede otorgar, uno mismo es quien debe procurárselas por medio del cuidado de sí, la solidaridad y apoyo mutuo que no requieren de grandes organizaciones, ni de partidos, mediadores simpáticos o proyectos de masas que requieran una gran organización donde la agentividad de los individuos sea reducida a una colectivización dogmática de un proyecto político.

No queremos ni vamos a aceptar ser gobernados por nada y nadie, combatiremos hasta la muerte toda forma y proyecto de gobierno, control y coacción; por ende ese eslogan de “Consejo de GOBIERNO indígena” nos causa repugnancia, puesto que sabemos que todo gobierno es fuerza y represión –como dirían los CRASS– o como bien lo señalaba y enunciaba P.J. Proudhon:

«Ser gobernado significa ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado. Ser gobernado significa ser anotado, registrado, empadronado, sellado, medido, evaluado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado, enmendado, corregido, al realizar cualquier operación, cualquier transacción, cualquier movimiento. Significa, so pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general; verse obligado a pagar contribuciones, ser inspeccionado, monopolizado, depredado, presionado; luego a la menor queja, reprimido, multado, vilipendiado, maltratado, desarmado, agarrotado, encarcelado, juzgado, condenado, deportado, y, para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado, deshonrado. ¡Eso es el gobierno, esa es su justicia y su moral!»  (1851)[i]

Vengan de quien vengan, rechazaremos siempre las propuestas de ser dirigidos y organizados por algún líder carismático o por voceros de voluntades populares que realmente sólo se representan a sí mismos y a sus lacayos sedientos de ejercer poder. No importa si quien pretende gobernar es mestizo, negro, blanco o indio, quien planea y realiza proyectos para gobernar, hace propuestas para controlar las voluntades ajenas a la suya, negando por ende la libertad intrínseca que tenemos no sólo los seres humanos, sino todo los seres vivos. La decisión de accionarnos DIRECTAMENTE por nuestras vidas, es anulada por aquel aparato moral y social que llamamos democracia, ya sea directa o representativa. De sobra sabemos que su campaña no la hacen por los votos (aunque sí lo hacen por el poder que la INE otorga por medio del Estado) y lo que buscan es un llamado a la organización, pero ese llamado es el mensaje del pastor hacia sus borregos, del amo hacia sus sirvientes.  Obedecer los dictados del C.N.I implica que la gente no sé esté organizando por sí misma, sino por los intereses de sus líderes y sus deseos de ejercer poder sobre la sociedad, es decir, de GOBERNAR; la gente simpatizante de  Marychuy se está organizando por la moral implícita de seguir al líder que promete esperanzas de liberación. Dicen que lo hacen por estrategia ¿Cuál estrategia? ¿La de defender por medio de los mecanismos del Estado al territorio mexicano del extractivismo neoliberal con el que se suponía que estaban en guerra? Cómo pretenden lograrlo cuando los mecanismos que ahora mismo realizan –pedir la INE para registrar a Marychuy en la boleta para las elecciones federales del 2018 por ejemplo– son mecanismos que pactan con los verdugos del Estado y la industria, que neutralizan los proyectos legítimos de autonomía y PACIFICAN LAS INSURRECCIONES que de verdad buscan acabar con cualquier forma de gobierno, incluyendo las formas de gobierno izquierdistas.

Leyendo múltiples comunicados, entrevistas y viendo infinidad de documentales del EZLN y el CNI, dimos cuenta que su estrategia es NACIONALISTA y por ende implícitamente pregonan los valores de la territorialidad nacional que equivale a sostener que hay que mantener una serie de fronteras territoriales que deben ser protegidas por un ejército y custodiadas desde el interior por la policía, es decir, un orden nacionalista encaminado a la vigilancia, el castigo, la coacción, el sufrimiento, la sumisión a una serie de leyes jurídicas que protegen los intereses de esa colectividad fanática, ortodoxa, orgullosamente racista que llamamos México. El mismo sub comandante Marcos dice que se dieron cuenta al momento de combatir al gobierno que no se enfrentaban al Estado, sino a un poder extra nacional que es el capitalismo global, entonces: ¿Es por eso que han entregado su lucha a los mecanismos del Estado para proteger a la nación mexicana de los grandes capitales, con la esperanza de que los aparatos burocráticos, policiales y militares limiten la invasión de capitales extranjeros? ¡Absurdo! El territorio, la naturaleza, los pueblos, las individualidades, saben y pueden defenderse sin mediadores y justo por los mediadores (Estado/líderes/burócratas) es que los bosques y comunidades están siendo arrasados, pues limitan la capacidad de acción, defensa y ataque contra las embestidas del proyecto industrial de civilización. Sabemos de sobra que enfrentar a la industria y al Estado conlleva enfrentar directamente a la policía, al ejército, paramilitares e inclusive a la misma sociedad civil, que ve en la destrucción de la naturaleza una forma de progreso, pero  sólo en el enfrentamiento directo con los verdugos de la Vida, es como realmente se defienden las cosas, y no por medio de mecanismos democráticos, legales y pacifistas. Los movimientos pacifistas y legalistas acaban siendo aplastados por el Estado a la hora de las disputas territoriales que suceden, por ejemplo cuando comunidades rurales se oponen a algún mega proyecto: hay detenidos, encarcelados, torturados y muertos, al cabo de unos años el mega proyecto se instala y todos los esfuerzos son inútiles, llega a pasar –y es el menos de los casos– que la legalidad del Estado falla en favor de las comunidades y suspende el mega proyecto, pero pasa igual, que dicho mega proyecto sigue abierto, latente, sólo postergando su implementación, esperando el momento en que la ley (los jueces) le otorgue mejores condiciones para su ejecución. Si se va a defender la tierra, los ríos, si se va a luchar contra la gentrificación, se hace de forma directa, sin mediaciones y sin posturas ridículas de pacifismos que sólo sirven para reproducir lógicas de victimización. Estamos hartos de todas esas organizaciones de derechos humanos que viven de bajar recursos del Estado para hacer documentales y registros de como las comunidades y las individualidades son brutalmente reprimidas, hartos de que medien las luchas, hartos de que metan demandas en supuesta defensa de los afectados por el Estado, demandas que nunca son cumplidas ¡Absurdo es que el mismo Estado se castigue a sí mismo!

Aquella paz pregonada por la legalidad es la paz del cementerio, por ello vemos en la lucha frontal contra la industrialización y el Estado, la única vía para defender nuestras vidas de la devastación que acontece todos los días. Devolver golpe por golpe, muerte por muerte a los verdugos es la única forma de ganarles a esos bastardos quita vidas ¡No queremos la paz, queremos la victoria! Sabemos que ustedes dicen que es imposible derrotar al Estado, pero pasa que es posible, cuantas veces las insurgencias acabaron con la dominación estatal, cuantas veces los proyectos libertarios triunfaron ¡Muchas, muchas veces! Pero pasó que, los izquierdistas que añoraban el viejo orden, devolvieron a la sociedad la organización Estatal y con ello el Gobierno y con el gobierno los mecanismos de control, vigilancia, castigo y sometimiento que impiden a todo ser vivo la libertad, nos referimos así, porque no sólo la libertad de nuestra especie importa, sino la de todas.

Ahora bien, antes de sentir desprecio –cosa que sabemos que ya sienten algunos–  por nosotros los anarquistas y nuestra indómita postura de combatir toda forma de control, gobierno o partido que sea tanto de derecha, centro o izquierda, recuerden que el movimiento anarquista fue el que provocó e inició la revolución mexicana –nunca descartando métodos violentos–, recuerden que Emiliano Zapata fue influido decisivamente por los anarquistas en su ideario revolucionario –a pesar de que los magonistas rechazaron en 1913 unir fuerzas con sus filas por considerar su lucha limitadamente regionalista y reformista-[1] , recuerden que la frase de Tierra y Libertad es una frase de origen anarquista, recuerden que la frase de para todos todo, para nosotros nada –que todo mundo piensa que es del Sub– es una frase de los hermanos Flores Magón, anarquistas que fueron encarcelados y muertos por jamás aceptar, pactar o negociar con el Estado. Es por eso, que desde un análisis histórico y actual de la situación, la estrategia del CNI se nos hace un desperdicio de energías, consideramos contraproducente la pacificación de las luchas que la candidatura de Marichuy está provocando, pues esa candidatura significa el pacto y negociación con los verdugos que administran el Estado, es decir, admitir y reconocer al gobierno en su función supuestamente legítima de Control, Vigilancia y Castigo sobre las personas. Es someterse a los calendarios institucionales de los que mandan y de los que obedecen ¿Por qué visualizar su lucha por medio de una candidatura que se da en los marcos de tiempo y espacio de las elecciones federales? ¿Para irrumpir en el poder Estatal? ¡Para nada! Sólo le hacen juego al Estado, sólo acaban por legitimar explícitamente  y acatar implícitamente las determinaciones y ordenes de los que gobiernan y administran esta masacre que se llama progreso, que se llama Estado e industria.

Ahora bien, tenemos otra cosa que decir –así es, más cosas– queremos cuestionar los estatutos que el EZLN tiene como carta de presentación y que muchos de sus seguidores han tomado acríticamente: Para empezar, desde el título de “Buen Gobierno” la cosa ya se pone bastante fea, porque no pueden haber buenos gobiernos, ya que –como se ha reiterado muchas veces ya– el gobierno es vigilancia, castigo, control, obediencia; respecto a eso de la obediencia, el primer punto de la carta de buen Gobierno del EZLN dice “Obedecer no mandar” esa lógica sólo favorece a los que justamente mandan en los gobiernos y partidos (¡Que astutos los líderes del EZLN y el CNI!)  Uno de los más grandes problemas de la humanidad ha sido y es la obediencia masiva; los grandes problemas de la humanidad se han dado justo por la obediencia y no por haber desobedecido. Respecto al segundo punto que dice “representar y no suplantar” ¿No  es acaso que la representación –en términos políticos– es suplantar al otro porque ese otro lo derogó obligada o voluntariamente su voluntad de acción? Representar políticamente como se dijo desde el principio de este texto, es negarle a las personas la capacidad de accionarse directamente por su libertad y destino ¿Acaso esta dinámica de representación política es una dinámica cómoda para las clases medias y altas que ven en el CNI y MORENA una esperanza de Cambio sin tener que mancharse sus ropas y manos? Respecto al cuarto punto que dice “Servir no servirse” Es justo una moral de esclavos, que beneficia a los que mandan en las grandes organizaciones políticas ya sean de centro, derecha o izquierda, es una lógica que ayuda los voceros/dirigentes/ líderes de los partidos como lo es el CNI. El quinto punto dice: “Bajar, no subir” otro valor de esclavos, de victimización y auto rebajamiento para que los sujetos que están arriba, lo estén eternamente ¡Para nosotros se trata ni de subir ni de bajar, sino de construir nuevos mundos horizontalmente (sin bajar ni subir políticamente), que por diferentes modos sean todos equitativos, sin auto rebajamiento político! Respecto al último punto que dice “dar la vida, no quitarla” Para nosotros esa frase es de los más delicada, porque la Vida es lo más preciado, lo más hermoso que hay en la existencia, así que darla por un partido político, por el líder carismático o por los directivos y sus valores democráticos y populares se nos hace absurdo: la lógica del mártir es también moral para esclavos, que se sacrifican por causas que muchas veces ni siquiera comprenden a fondo o les son enteramente suyas. Para nosotros eso de dar la vida al combatir al Estado, a la industrialización de la existencia, no es un sacrificio, ni un deber instituido en normas sociales, por y del partido o de la voluntad popular, sino compromisos que asumimos desde el momento en que decidimos ser libres y serlo por medio de la acción directa, sin mediadores que vivan como parásitos del poder y la obediencia de quienes le rodean y siguen …y para nosotros dar muerte a un banquero, cacique, biotecnólogo o al fascista de tu cuadra, es algo bello, una violencia hermosa que no anhela la paz, sino la victoria; es feo, terrible matar, pero a veces es necesario eso de quitar vidas, depende del contexto y por qué se hace, pero jamás la volveríamos un mandamiento, menos en estatuto moral de una “carta de buen gobierno” … y si, preferimos dar vida que quitarla, pero a veces para darla hay que matar a quienes asesinan a la Vida con esos proyectos industriales donde el Estado es el principal blindaje para que se lleven a cabo.

Esta carta ha sido escrita por anarquistas que amamos la libertad, por alegres saboteadores de gobiernos y empresas. Que critiquemos tan duramente al CNI y algunos aspectos del EZLN no quiere decir que nos opongamos en ningún momento a las luchas legítimas por la libertad y liberación de los pueblos originarios de América y del mundo, al contrario, somos cómplices de todos aquellos “indios” que se niegan al progreso, que se han saboteado maquinarias, que han realizado bloqueos y barricadas para frenar el progreso ecocida de los mega proyectos de muerte, somos cómplices de todos aquellos que se enfrentan directamente al poder, que resisten y más que resistir combaten golpe por golpe, muerte por muerte a los gobiernos y empresas asesinas, que al fin y al cabo son la cara de la misma moneda. Nosotros los anarquistas y otras individualidades y colectivos libertarios hemos sufrido amenazas de muerte, persecución. encarcelamientos, muerte de compañeros y por ello conocemos perfectamente lo que significa luchar sin treguas contra los verdugos que ejercen el poder desde la economía y la legalidad industrial y civilizada, más no por ello nos asumimos como víctimas o negociamos con el Estado y las empresas, al contrario, nos asumimos cada vez más como voluntades guerreras que atacaran en la clandestinidad, dando estratégicos, duros y letales golpes al sistema de muerte en los puntos donde más le duele … y en lo cotidiano seguiremos tejiendo redes de afinidad, llevando a cabo un sin fin de proyectos autogestivos, dando apoyo a todos los proyectos autonómicos y de liberación de las poblaciones que así lo hayan decidido. Esta crítica es porque vemos en la candidatura de Marychuy cosas que lejos de hacer avanzar la liberación, la retrasan; el apoyo hacia las comunidades indígenas de México y el mundo por parte de los anarquistas siempre ha estado ahí… y lo seguirá estando, porque uno de los problemas más graves de la humanidad ha sido el colonialismo y no cesaremos de luchar contra él hasta verlo arder en las llamas de la acción directa.

Algunos anarquistas por la Anarquía
28 de Noviembre 2017, desde algún lugar de México.

Notas

[i]  Proudhon, P.J. (1851), Idea general de la revolución en el siglo XIX.

[1] En el libro Magonismo: historia de una pasión libertaria 1900-1922 de Salvador Hernández Padilla se recopilan algunos datos que exponen las diferencias y conexiones que había entre  el zapatismo y el magonismo anarquista. Entre la información destaca la correspondencia personal  entre Emiliano Zapata y miembros de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano.

Solo con un poco de sorpresa llegó a mí la noticia de que el EZLN y el Congreso Nacional Indígena (CNI) postularían a una candidata independiente e indígena para los comicios presidenciales en el 2018, confirmándonos por milésima vez que las guerrillas no dejan de ser lo que son: grupos políticos armados, autoritarios y de vanguardia para la toma del Poder. Esto, parece que a muchos;  y en especial, a algunos sectores  del “anarquismo” civil o libertarios[1]  se les había olvidado, pero esta situación en sí, no es algo que se le pueda reprochar a los guerrilleros, ya que ellos son los que están sabiendo jugar el juego de la política, sino a la falta de claridad y análisis entre los mismos ácratas. Hace tiempo vimos como el EZ  –a diferencia de otras guerrillas actuales como el EPR, ERPI,TDR, etc.– abandonó las nomenclaturas proletarias decimonónicas, para transformarlas en unas más modernas pero con la misma esencia; ya no era una lucha abierta contra el capitalismo (aunque se dijeran anticapitalistas) sino contra el neoliberalismo,  ya no eran proletarios y burgueses ahora son los de abajo y los de arriba, ya no era la destrucción del Estado Burgués, sino la lucha contra el Mal Gobierno,  ya no era la clásica estructura de partido de cuadros, sino que  vimos la transformación del Frente Zapatista en individualidades y colectivos de adherencia a la Sexta, disque autónomos que cumplían las ordenes de la comandancia; pero disfrazadas bajo el argumento de la solidaridad con los zapatistas, sus comunidades y sus sectores de lucha fuera de Chiapas (CNTE por mencionar alguno); vimos como criticaban a los gobernantes y promovían su mandar obedeciendo, y también vimos como promovieron la “autonomía” a través de recursos obtenidos por Asociaciones Civiles y Organizaciones No Gubernamentales (AC’s y ONG’s). Todo esto se lo tragaron ciertos “anarquistas”; obviamente NO TODOS.

Recuerdo muy bien como levantaron la Otra Campaña en plena época electoral en el 2005 cuando el Sup Marcos, en ese entonces “Delegado Zero”, recorrió cual político todo rincón del país que le abriera las puertas para contarle de sus penas y sus luchas, denunciando ante todo la ineficiencia orgánica de los partidos políticos (¡con registro, claro!); de la democracia representativa así como la podredumbre de la clase política, incitando al abstencionismo y boicot electoral,  a la organización desde abajo y a la izquierda y a la construcción de redes de lucha autónomas porque “desde arriba ya no se puede hacer nada”. Para ese tiempo esto trajo la atención de otras generaciones anarquistas que no habían sido engatusadas cuando había ocurrido el levantamiento del 94; pero no solo fueron los anarcos quienes respondieron al llamado, sino prácticamente todo grupo o persona que se considerara de izquierda y que se encontrara en una lucha social, haciendo de la iniciativa de la Otra Campaña una revoltura de todos con todos, amontonando tendencias que inclusive eran contrarias entre ellas, pero que eso sí, iban a servir para los propios fines políticos del zapatismo y que no dejaban de mostrar la clásica estrategia comunista del Frente Amplio, pero como siempre usando otras palabras tal vez mas poéticas.

Al poco tiempo comenzaron a surgir las críticas y los distanciamientos dentro de los ámbitos anarquistas; unos de plano cortaron los lazos y otros aun tímidos erigieron críticas como las que promovieron  el Bloque Anti-Constitucionalista de la Otra Campaña[2], por aquello de la propuesta de creación de una nueva Constitución Política o la acertada crítica (salvando nuestras grandes distancias) que en su tiempo hizo el Grupo Socialista Libertario de Monterrey titulada “La Sexta Declaración y la Otra Campaña: un programa y un proyecto para la continuidad Capitalismo”[3].

¿Porque traigo esto a colación? Primero para refrescar un poco la memoria y segundo para evidenciar la facilidad con la que se les ha endulzado la oreja a muchos anarquistas, que ingenuamente  han querido ver anarquía donde no la hay, llegando a conformar no oficialmente la falacia del “anarco-zapatismo”, falaz no por la novedad de la candidatura zapatista que por fin deja ver a toda luz el verdadero rostro que se oculta bajo el pasamontañas, sino porque desde siempre el zapatismo ha sido reformista, mediador y recuperador. Reformista porque siempre ha buscado la legalidad, la derogación, aprobación y cumplimiento de leyes o acuerdos, el reconocimiento jurídico de los pueblos indígenas dentro del sistema en base a “derechos”, el paternalismo estatal con apoyos económicos, entre otras cosas; mediador porque siempre se ha mantenido utilizando  los recursos que el Estado otorga a aquellos que van a hacer labor social ahí donde él no puede llegar, dotándose de medios e infraestructura que a fin de cuentas servirá para hacerle el trabajo -no por nada San Cristóbal de las Casas es uno de los lugares donde pululan las ONG’s y AC’s con vinculación con el EZ (¡qué gran negocio!)-,  y que han servido en todos lados como apagafuegos de la confrontación directa contra el Estado/Capital,  propiciando la convivencia, la civilidad y el pacifismo frente a un enemigo que es brutal; y recuperador, porque  su accionar al no encontrarse en un punto de ruptura anti-estatal termina reproduciendo los valores del sistema justo como nos lo muestran abiertamente en la actualidad.

Ahora que las cosas son claras, ¿cuantos anarquistas van a seguir apoyando esta lucha?, ahora que el anarco-zapatismo ha sido partido en dos, ¿con qué mitad se quedaran las personas que deambulan en esa idea, con la de anarco o con la de zapatista? Si se elige la mitad del zapatismo ahí donde todo cabe, por favor ya déjenos de llamar compañeros, pero la cuestión con lo de lo “anarco” es que aquí no hay mitades, o se es o no se es; de cuando acá un proyecto anarquista ha promovido un proyecto de gobierno, un proyecto de Poder, ¡jamás! No se vallan a sacar de la manga las traiciones históricas de la España del 36, porque aunque hayan sido traiciones, la crítica anarquista que muchos hemos decido avanzar ha desechado al anarquismo obrerista, industrialista y progresista, ni mucho menos nos vallan a querer emparentar con los políticuchos marxistoides del Frente de Estudiantes Libertarios de Chile que andan de presidentes de federaciones estudiantiles por esas tierras, o con aquellos paisanos nuestros que han querido mostrar las experiencias anarquistas como ejemplos de Poder Popular.

Pobre de aquellos, que mi memoria me deja recordar, que decían –yo ni madres que voy a marchar junto con los del PRD- haciendo gala de que ya tenían la conciencia de que los partidos políticos y la vía electoral estaban condenados al fracaso y eran en sí, parte del problema; deben de estar al borde del colapso porque sus héroes hicieron lo que dijeron que no harían: buscar el Poder, o bueno, tal vez estén tomando con buenos ojos la nueva faceta y acaten las necesidades de esta, las ordenes ¡pues!, sí, disfrazadas de “solidaridad” y realismo político.

Ahora, más hípster no pudo haber sido la propuesta del EZ: una mujer, indígena, de izquierda para la presidencia ¡Válgame Dios! ¿De casualidad ya habrá escuchado el nuevo álbum de Manu Chau? Típico del izquierdismo posmodernista que busca aprovechar y endiosar la marginalidad para ganar adeptos. Tal vez deberían pensar en un candidato que sea queer, vegano, de preferencia morenito y pobre, con lentes de pasta, que haya sufrido bulling en la primaria o ¡no!, mejor aún, deberían limar las perezas con AMLO (Andrés Manuel López Obrador) y hacer una coalición de izquierdas, ya sabemos que para el zapatismo AMLO no es de izquierda sino de centro, pero que importa el fin justifica los medios, ¡lo que importa es salvar el país! Solo así se podrá redimir y reutilizar la bandera tricolor; herencia del primer imperio y estandarte de la consolidación del Estado-nación mexicano, solo que ahora esta bandera ondeara como un símbolo purificado de resistencia y dignidad… Mientras tengan algún sueño onanista respecto a esto; de este lado se seguirá prendiendo fuego a cualquiera de los  símbolos del sistema, a sus banderas mexicanas como pasó en el 2014, el 1 de mayo en Oaxaca o atacando las sedes del INE (Instituto Nacional Electoral) como ha pasado en Oaxaca, Puebla, Xalapa o la Ciudad de México[4].

Valdría la pena mencionar la mierda que han sido los gobiernos izquierdistas en Latino América, como su amigo Evo Morales  Presidente de Bolivia, el indígena Aimara de izquierdas que venía a salvarlo todo jeje, ¡por favor! o la Presidenta Bachelet que también venia arreglarles la vida a los ciudadanos chilenos por ser una mujer de izquierdas… otra vez ¡por favor! Y no decimos que hayan sido una mierda porque hayan ejercido una mala administración, sino porque en sí mismo, cualquier puesto gubernamental -y más, el de un presidente- sirve para darle continuidad al sistema: al Estado, al progreso, a la sociedad tecno-industrial. Ya no voy a hablar ni de los hermanos Castro de Cuba ni de Chávez o Maduro de Venezuela[5].

Pero además de todo, se nos hace ridículo, que la propuesta del EZ y el CNI cuando surge de un entorno indígena busque organizar y administrar la sociedad de masas[6], busque una gobernanza y orden generalizado,  porque estos tienden a homogeneizar, a controlar; sobre todo si la dinámica del capital se encuentra mediando todo. Un mundo gobernado por Estados-nación que degradan, invaden y destruyen territorios ancestrales; que imponen identidades nacionales creadas para mantener unidos a los individuos bajo el manto de sus leyes; que destruyen la diversidad y la misma naturaleza, es precisamente el mundo contra el que estamos luchando. No entiendo cómo, pensando  hipotéticamente que su candidata llegara a ganar, se podría detener el avance del progreso[7] y el industrialismo que va arrinconando cada día más a esos sectores indígenas con los que dicen estar. A fin de cuentas lo que podemos ver es que la propuesta zapatista busca administrar el progreso.

En dado caso que esto ocurriera; que tuviésemos para el 2018 un presidente de la izquierda zapatista, tendrían estos que prepararse para la insurrección no solo anarquista; sino de otros grupos que reconocen en el Estado un garante del progreso; el gran problema aquí es el siguiente: nos conocen demasiado.

Rebelión inmediata, México 18/10/2016

 

Notas:

[1] Para dar unos pincelazos al concepto, por anarquismo civil me refiero a aquel que busca afirmación social, que se maneja dentro de la legalidad y que condena y a veces señala directamente a aquellos anarquistas que pasan al ataque; que pide tanto permisos como derechos y apela por reformas sociales y que busca incidir inclusive con puestos políticos en los espacios que le pertenecen al Poder, bajo las limitaciones que este le impone; que se codea con amplios sectores de la izquierda, que es populista y que muchas veces termina denominándose solo como “libertario” para no asustar a las masas, escondiendo el carácter ofensivo que siempre ha tenido el anarquismo. Este anarquismo no concreta del todo una ruptura con el Estado, porque también en la mayoría de los casos, sus paradigmas están basados en las teorizaciones de principios del siglo XX que no se adaptan a la actualidad y que además, están contaminados por experiencias históricas cercanas al marxismo; lo que lo hace coquetear con la socialdemocracia y su ciudadanismo.

[2] http://anticonstitucionalistas.blogspot.mx/

[3] https://webgsl.wordpress.com/2007/11/30/la-sexta-declaracion-y-la-otra-campana-un-programa-y-un-proyecto-para-la-continuidad-del-capitalismo/

[4]Aquí enumerare estas acciones más o menos recientes solo para mostrar una de las formas y objetivos que han tenido los anarquistas en México, pero que no solo se restringen a este tipo de intervención: Ataque a sede del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en Oaxaca en marcha del 1 de mayo del 2015. Atentado explosivo a las instalaciones del INE en Puebla el 27 de marzo del 2015. Incendio del INE y la SEDESOL (Secretaria de Desarrollo Social) el 1 y 2 de junio (respectivamente) del 2015 en Xalapa. Ataque a una sede del PRI-DF en plena marcha de conmemoración del 43 aniversario del Halconazo el 10 de junio del 2014. El intento fallido por atacar el Instituto Federal Electoral (IFE ahora INE),  y una sede del PRD (Partido por la Revolución democrática) en DF (ahora CDMX) el 27 de junio del 2012, donde resultó accidentado por la explosión de su propia bomba el ácrata Mario López; encarcelado y hoy en fuga clandestina.

[5]También en Venezuela vimos  parir engendros como el “anarco-chavismo” o el “anarco-madurismo”, inseminados por sectores seudo-anarquistas de Chile.

[6] Sociedad de masas: Organización social de gran escala y complejidad que unifica a individuos y grupos que pierden sus características propias y esenciales (o que sus características son las que el sistema amolda) y se aglutinan en una comunidad ficticia para la reproducción del Capital; que necesariamente necesitan ser regulados por un Estado y que por lo tanto pierden su autonomía, delegando a otros individuos o corporaciones cada vez más aspectos de su vida.

[7] Para evitar confusiones semánticas, por progreso me refiero al desarrollo de diversos factores productivos: tecnología compleja, avances científicos, generación de conocimientos apegados a los intereses capitalistas, expansión de las zonas de flujo de mercancías, crecimiento de la mancha urbana; factores que a su vez afectan cada uno de los aspectos de la sociedad y que tienden a complejizarla; diezmando y artificializando los ecosistemas y a las formas de vida (humanas y no humanas) que se han desarrollado al margen del actual sistema de dominación. El industrialismo es parte inherente del progreso. Todo esto bajo la idea de un supuesto avance y beneficio de la “humanidad”.

 

Propagación anárquica es un medio contrainformativo, que busca enfocarse en las diferentes  luchas y resistencias anarquistas –o donde haya participación de anarquistas y/o rebeldes afines– que se encuentran en ruptura con el Estado y sus mecanismos de mediación, cooptación, pacificación y recuperación dentro del territorio dominado por el Estado Mexicano (primordialmente) ya que vemos la necesidad de generar análisis, prácticas y críticas acordes a la realidad actual que conecten a los subversivos de la región y se aterricen en prácticas y proyectos concretos, pero también buscando la vinculación internacional, ya que si la dominación es global la lucha antiautoritaria y la solidaridad también lo debe ser.

Dado que el reformismo de izquierdas y otras posturas autoritarias han logrado desvirtuar a ciertos sectores que se autodenominan o autodenominaban “anarquistas/libertarios”, surge la necesidad de crear un medio contrainformativo que se posicione con firmeza dentro de la crítica general contra el Estado/Capital, el Poder y todo tipo de autoritarismo, reafirmando una postura anárquica  que contempla tanto lo individual como lo colectivo/social, lo creativo como lo destructivo, siempre desde una óptica no antropocentrista por la liberación humana, animal y de la Tierra.

¡Por la solidaridad, la autonomía y la autogestión verdadera de la luchas!

¡Por la recuperación de nuestras vidas!

¡Por la defensa de la Naturaleza!

¡Por la Anarquía!

¡Ni un paso atrás contra el Sistema de Dominación!

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