Archive for April, 2019

Entrega número 20 del podcast Yapusolapuerkaradio.


Los kinicos que siempre estarán prestos a incomodar, a blasfemar, a quemar, a odiar, a romper.   Esos kinicos que nunca se adaptan a las formas. Los saludamos a todos. Y para todos ustedes van éstas invectivas y estos improperios, que como lenguas de serpiente, gustan escupir los punks desde siempre. Porque nosotros nos salimos del huacal de la normalidad, nos escapamos y liberamos de las ataduras de la corrección política, somos amantes de la libertad y besamos en la boca a la anarquía. Creemos que esa es la dignidad del punk.

Pero también hemos tenido desencuentros. Algo que celebramos profundamente, porque la correspondencia así,  al cien, estanca. Y como hoy en día muchos de los compas se están cautivando con la comodidad que ofrece el sistema.  Se están cautivando con la inclusión. Con esas ganas de salir de un supuesto “guetto”  que dizque nos limita. Todo lo contrario, afirmamos categóricamente que esa supuesta inclusión es la que limita, confina y localiza lo que de principio debe rebasar los límites, los confines, los linderos de la regla y del canon que nos imponen las industrias culturales.

Nosotros, al contrario, nos presentamos intransigentes. Vemos compas que  —tal vez con buenas intenciones—   están dispuestos a transigir cada vez más. Y transigir viene de aceptar ciertas cosas, ciertos modos, ciertas prácticas culeras. Y vaya que lo hacen.

Un paso adelante.   ¡Cinco pasos hacia atrás!

Hemos tenido desencuentros también por denunciar  y “ponernos en camisa de once varas” a los distractores de turno: Los mercaderes del punk, los anarquistas decimonónicos que otorgan credenciasles y carnets, los anarcozapatistas, anarcopejistas y demás farsantes. Además de obviamente, el más ruidoso, el feminismo pop.   —y no del ruido chido ¿Eh?

De ahí que hayamos rescatado y puesto énfasis a ciertas fábulas que nos parecen súper pertinentes:

*El buque de los necios de Ted Kaczynski.

*El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen .

*La caída de Bizancio y el sexo de los ángeles.

ESCUCHA EL PODCAST AQUÍ

Como anarcopunks, nos parece cardinal los rumbos en los que el movimiento está cayendo, los rumbos en los que el movimiento está siendo cooptado. Como anarcopunks no parece capital salirnos de esas prácticas inmovilizadoras y alienantes. Que hacen un pésimo análisis de la realidad y que evidentemente han sido recuperadas por el Estado. Desprovistas de todo espíritu de ruptura y como nos decían en un comentario en la anterior entrada de éste blog “Todo exprimido de contenido y fondo, solo quedándose el bagazo y la forma, de tal suerte que se difracta el enemigo, el poder y quién lo ejerce desde diferentes vertientes”.

El problema no es ya la autoridad  —dice el gran hermano.  El problema eres tú y el que está al lado tuyo.

Mátate y mátale.

Dejamos este pasaje de la fabulosa novela, cual oráculo nos ha venido advirtiendo, 1984 de George Orwell.  ¿Estará sucediendo? ¿Estamos exagerando?  No lo creemos.

¡¡¡La pesadilla de Orwell!!!

“Abajo, en la calle, el viento seguía agitando el cartel donde la palabra Ingsoc aparecía y desaparecía. Ingsoc. Los principios sagrados de Ingsoc. Neolengua, doblepensar, mutabilidad del pasado. A Winston le parecía estar recorriendo las selvas submarinas, perdido en un mundo monstruoso cuyo monstruo era él mismo. Estaba solo. El pasado había muerto, el futuro era inimaginable. ¿Qué certidumbre podía tener él de que ni un solo ser humano estaba de su parte? Y ¿Cómo iba a saber si el dominio del Partido no duraría siempre? Como respuesta, los tres slogans sobre la blanca fachada del Ministerio de la Verdad, le recordaron que:

LA GUERRA ES LA PAZ

LA LIIBERTAD ES LA ESCLAVITUD

LA IGNORANCIA ES LA FUERZA”

George Orwell – 1984

Y pues este programa queda así.   Incluimos los tiempos para facilitar la experiencia. Dale al play mientras lees los contenidos.

 

*Intro.                             00:00 — 01:53

*Presentación.                01:54 — 07:49

*Cartas y Saludines.       07:49 —15:48

Donde quisimos mencionar y saludar a varios compas que no habíamos mencionado en otras emisiones, que nos hicieron algún comentario, que charlaron con nosotros, que no caen bien nada más así. ¡Disculpas de todos modos a los que no mencionamos por nuestra falta de memoria!

*Chiquero Nacional.       15:48 — 37:53

Como siempre, nos arrogamos el derecho punklegítimo de hacer análisis de nuestra realidad y escenario de este puto país llamado México. Y pues también incluimos nuestro:   “A 100 días del gobierno de AMLO”

El tema del huachicol y la tragedia de Tlahuelilpan.

¿Dónde quedaron lo intelectuales en el gobierno de AMLO?  Si en el actual Gabinete está ¡¡¡¡hasta Emilio Azcarraga!!!!

*Malditas palabras sucias.          37:53 — 57:00

En ésta sección decidimos responder parcialmente a la pregunta que nos han hecho los compas sobre el origen del nombre de nuestra banda punk:  Radical Violencia.  Y del porqué en nuestro vocabulario siempre está esta singular palabrita, este singular y complejísimo concepto. Todo a partir de un Aforismo de F. Nietzche.   ¡¡¡Hermoso!!!

Y nos ponemos a hacer filosofía banquetera, hablando de individualismo anárquico, Stirner, Heidegger, y demás mamadas. A partir del bellísimo poema de “Sueño dentro de otro sueño de Edgar Allan Poe.

* Canciones. El Dr. Lechón se puso melómano y nos recomendó éstas rolitas de HC Punk.

“El olvido” y “Mezclando pasiones” de Ajenos a la Tragedia                      57:00     — 01: 03 :35

*Pangea Cochina.                                          01:03:35 — 01:38:47

Pues recorremos lo que a nuestro juicio, ha sido la causa del resurgimiento del fascismo en todo el mundo. Como siempre nuestra cantaleta:  ¡Maldito izquierdismo!

Repasamos la situación Venezolana y reseñamos una plática que tuvimos junto a otros compas al respecto.

Muchos ven en el movimiento francés de los chalecos amarillos como un movimiento esperanzador. Nosotros no tanto. Decimos porqué.

*Tema central.  Posmodernidad.            01:38:37 — 02:08:58

Otro de nuestros temas favoritos. Porque sentimos que hay un poco de confusión entre la banda, y pues tratamos de resumirlo y darle el sabor punk (… que también es posmoderno porque es performatico y bla, bla, bla…)

*Charla con Hey Wilde y Contra//Historia.                          02:08:58 — 02:49:50

Aquí decidimos incluir una charla muy amena que tuvimos con los compas punks de Hey Wilde y Contra//Historia que le están echando huevos a la movida anarcopunk. Le están dando una muy saludable bocanada de aire fresco.  Todavía no son tan amargopunks como nosotros.  Ja, ja, ja.

*Canción punk. “Volver a reír” de Disface.                         02:49:50 — 02:55:38

*¡Puaghhh!                                                      02:55:38 — 03:15:54

Como siempre disfrutamos mucho esta sección y que en esta ocasión hablamos sobre la muerte de algunos anarcos y no anarcos contemporáneos, las redes sociales y nuestra opinión al respecto. En donde hacemos alusión a un texto del compa G. Rodríguez, al que invitamos a todos leerlo y decirnos su opinión sobre éste compa que nosotros decimos que es el enfant terrible del anarquismo contemporáneo. En éste caso habla sobre Osvaldo Bayer y hasta sentimos un Dejá Vú.

*El estercolero.                                                              03:15:54 – Final

Y para cerrar con broche de oro, pues incluimos recomendaciones de eventos punks y anarquistas, fanzines más groseramente punks, videojuegos, librillos y textos.

Todo esto aderezado con música de fondo de:

G.I.S.M. /Ajenos a la tragedia / Disface / Man-At-Arms.

 

Con odio.    Kaio y Búho.

Traducción al español del texto Happiness de John Zerzan por Juan de la Tierra.


Felicidad

John Zerzan

Archaeopop: The Past in Popular Culture: De-moralizing ...

¿Es realmente posible la felicidad en un tiempo de ruinas? ¿Podremos florecer o tener vidas plenas? ¿Es acaso la alegría algo compatible con el mundo actual?

Esa sensación profunda de bienestar se encuentra cual especie en peligro de extinción. ¿Qué tan a menudo podemos escuchar ese “Es bueno estar aquí” (Mateo 174, Lucas 9:5, Lucas 9:33) o la referencia de Wordsworth sobre “el placer que hay en la vida misma”? 1.

Mucho de la condición actual y del dilema que ésta posee se encuentra en la siguiente observación de Adorno: Una vida errónea no puede ser bien vivida2.

En ésta era, la felicidad si no es obsoleta, es una prueba, una oportunidad. “Ser feliz es tener la habilidad de ser uno mismo sin tener miedo”3. Parecería que estamos desesperados por encontrar la felicidad, sólo observemos la cantidad existente de libros, talleres y programas televisivos en los que promocionan mil y un recetas para ser feliz. Los cálidos consejos de gente como Oprah, Eckhart Tolle y el Dalai Lama parecen funcionar de la misma manera que una cajita feliz de McDonalds, una hora feliz en algún bar o aquella invitación para “saborearnos la felicidad” de la Coca-Cola.

El optimismo de ayer se ha ido. El evangelio mandatario de la felicidad está en andrajos. Como Hélène Cixous lo dijo, nosotros “nacimos con la dificultad de encontrar el placer en la ausencia”.4 Sentimos solo un “pequeño brillo de luz en esta inmensa oscuridad”, por citar a Pound, quien lo tomó prestado de Dante.5

¿Cómo exploramos esto? ¿Qué es lo que se espera, volver a ser felices? A la luz de todo lo que se pone en su camino o se acerca a ella ¿Es la felicidad meramente un accidente fortuito?6

Muy a menudo nos acercamos a la idea de felicidad definiéndola en tanto a lo que no es. En el libro El decline del placer, Walter Kerr’s abre con esto: “Voy a iniciar asumiendo que eres aproximadamente igual de infeliz que yo”.7 “Somos una sociedad con una población notoriamente infeliz”, de acuerdo con Erick Fromm.8 Pero no se supone que vallamos por todos lados admitiendo esta verdad sobre nosotros y la sociedad. Varios autores contemporáneos se han sacudido con firmeza la noción de individualidad, redefiniéndola como una simple intersección de discursos cambiantes. Cuando la individualidad es borrada, entonces la “felicidad” deja de ser un tópico válido.

Pero nuestro anhelo de bienestar no es tan fácil de ser transcrito. Elisabeth Roudinesco nos provee de un plausible juicio: “Mientras más se les promete a los individuos la felicidad y la idea de seguridad, más persiste su infelicidad, más crece el riesgo de que su felicidad se desdibuje, y más se rebelan las victimas ante la traición de las promesas rotas”.9

En este mundo precario, la felicidad y el miedo raramente se encuentran. La gente tiene miedo. “Ellos tienen miedo”, Adorno afirma que “Ellos lo perderían todo, porque la única felicidad que ellos conocen, incluso en sus pensamientos, es la de estar aferrados a algo”.10 Esta condición contrasta cualitativamente con la de mucha gente no domesticada: su ausencia de miedo y su confianza en el mundo que habitan.

La nación Himalaya de Bhutan, atrajo mucho la atención en la primera década de este siglo por su concepto de Densidad de Felicidad Nacional (DFN): la decisión de medir la calidad de la sociedad en cuanto a su felicidad y no en tanto a su producción industrial (Producto Interno Bruto). Sin embargo, aparentemente Bhutan perdió muy rápido de vista la aislada idiosincrasia de su cultura, que había puesto la DFN en primer plano. Inundados por la cultura pop, las ideas de las celebridades, las modas de consumo y todo lo que ofrece la modernidad globalizada, el énfasis en la felicidad como valor nacional ha desaparecido.

La sociedad de masas restringe la “felicidad” a las esferas de consumo y la distracción en un grado muy amplio. La felicidad aún nos evoca más a una sensación de satisfacción que a todos esos serios y desatinados esfuerzos por llenar el vacío.

Muchos estudios demuestran que los niveles de felicidad van en picada cuando incrementa la acumulación del bienestar.11 Mientras más nos alejamos de la naturaleza, más nos hacemos insensibles a su grandeza y la transformamos en otro objeto pasivo a ser consumido.

¿Existe una felicidad verdadera o en base a quien la definimos? El concepto de felicidad es tan incluyente como inmediato. Tiene muchas facetas y manifestaciones. Es elemental, potente; como la salud, la felicidad es contagiosa y hace respirar esperanza en otros. La felicidad tiene que ver con la reacción de uno hacia la vida, y solo por esa razón es tan personal como misteriosa. El filósofo Wittgenstein tiene un temperamento duro y pesimista y ha compartido sus experiencias de angustia intensa. Parece el retrato perfecto de un hombre infeliz, y aun así su biógrafo Norman Malcom reporta que sus últimas palabras fueron, “Diles que tuve una vida maravillosa”.12 La breve vida de John Keats fue atormentada por la enfermedad, pero aun así decía que las cosas son bellas porque mueren. Las fuentes de la felicidad mienten en varios aspectos de nuestra vida, pero característicamente estas no están tan separadas. La vida humana nunca había sido vivida en tal grado de aislamiento como en la actualidad, así que tendemos a buscar experiencias que sean más que significantes para nosotros solos. La intuición de Vivasvan Soni nos dice mucho: “Ninguna parte de la vida puede ser clasificada como irrelevante para la felicidad. Cada aspecto de la vida cuenta infinitamente. No hay mayor tragedia que la infelicidad, y no hay mayor responsabilidad para nosotros que la felicidad”.13

En mi experiencia, la piedra angular de la felicidad es el amor. Esta es la dimensión en donde encontramos la más grande satisfacción. Frantz Fanon, mejor conocido por sus trabajos en otros temas, suscribe una idea estándar de “amor autentico- desear a otros lo que uno quiere para sí.14 Existen otras satisfacciones, pero ¿alcanzan el mismo grado de satisfacción y la calidad enriquecedora de una relación amorosa? Si un niño tiene amor y protección, ahí están las bases para la felicidad toda su vida, si no se le da ninguno de las dos, entonces sus expectativas son muy limitadas. Si solo se le da uno de estos, yo creo que el amor supera incluso a la protección o a la seguridad en términos de las posibilidades para ser feliz.

Algunos no están de acuerdo con la centralidad del amor. Parece que Nietzsche y Sartre vieron el amor como confinamiento, cerrando prerrogativas. Aquel insensible maestro de la ironía barata, E.M. Cioran, nos provee de esta breve meditación: “Yo pienso que mi corazón quiere a ese emperador, Tiberius, por su sarcasmo y su ferocidad… lo amo porque su vecino lo considera inconcebible. Lo amo porque no ama a nadie.”15

¿Cómo se vería una historia de felicidad? Alguna véz la felicidad fue el eje central del pensamiento occidental. La Ética de Nicomanchea de Aristóteles, por ejemplo, es un discurso en el tema. Epicuro pasó su vida cuestionándose como alcanzar la felicidad, provocando la ira de nuestro moderno Cioran. Él se refiere a los escritos de Epicuro como “una pila para compostear”, citándolo como un indicativo del falso camino que ocurre “Cuando el problema de la felicidad suplanta al del conocimiento”.16

Mucho después, entra en escena el relato Cartesiano sobre las emociones y otras sensaciones, también Voltaire (1694-1778) sería el último escritor feliz, de acuerdo con Roland Barthes. El siglo XVIII vivió un diluvio de escritos sobre la felicidad, enfocados principalmente en el bienestar privado/personal. En las vísperas de la sociedad de masas se estaba llevando a cabo una despolitización completa de lo que se entendía por felicidad. Kant tipificó esta tendencia vinculando –inclusive igualando- la moral orientada al deber con la felicidad.

El nuevo siglo exhibió un Romántico énfasis en el placer y el gozo en vez de en la felicidad (Blake, Wordsworth, entre otros.) con la fuerte connotación de que la alegría es algo efímero. De hecho una cosa que marca launa fase de transición, fue el himno hacia un futuro esperanzador expresado en la Novena Sinfonía de Bethoven, específicamente en el último movimiento basado en “El himno a la alegría” de Schiller. Este trabajo ha sido denominado como la última expresión musical seria sobre la felicidad. Mientras el modelo de vida industrial comenzó a expandirse, no es coincidencia que Hegel notara que la historia de la humanidad no era más que una suma irremediable de infortunios.

La mano de obra moderna y la teoría del contrato político-social (Rousseau, la Constitución de los Estados Unidos, etc.) legitimaron la búsqueda de la felicidad privada/personal. En la esfera pública la cuestión de la felicidad generalizada socialmente fue minimizada. Recompensa se volvió el nombre del juego. Para Hegel, propiedad y personalidad eran prácticamente sinónimos; Marx asociaba la felicidad con la satisfacción de los intereses propios.

El sentimentalismo fue una faceta importante en el ethos cultural del siglo XIX: EL escenario emocional subyacente de la pérdida de comunidad. Una sociedad fragmentada y anónima que ha abandonado la meta de una felicidad esparcida ampliamente. El utilitarismo victoriano de John Stuart Mill, menos crudo que el de su fundador Bentham, fallo al reconocer el empobrecimiento de la era. Mills fue el último filósofo de la felicidad social.

Jean-François Lyotard ubicó “la retirada de lo real” a mediados de la experiencia de la modernidad.17 Estamos perdiendo los referentes, las cosas reales, el contacto sensible con lo que no está simulado. ¿Cómo podría la felicidad no declinar en el trato? Ya ha declinado; el ascenso de la tecnocultura es el descenso de la felicidad.18 La tristeza de la actualidad nos aísla en el frenesí tecnológico que nos hunde más y más, mostrándonos diversos efectos patológicos. Pero nuestra búsqueda nos recuerda lo que pensaba Spinoza: la búsqueda de la felicidad, con la realidad de nuestros cuerpos en un mundo real y corpóreo.

En 1890, Antón Chekhov visitó a una tribu cazadora-recolectora en la isla Sakhalin, y observó que ellos no utilizaban los caminos hechos. “Muy a menudo” decía “puedes verlos…haciendo su propio camino, en una sola línea a través de los pantanos a un costado de la carretera.”19 Siempre se encontraban en algún lugar y no estaban interesados en estar ese no-lugar, sobre el camino de la industrialización. No han perdido aún la singularidad del presente, exactamente lo que la tecnología arrebata. ¿Qué tanto estamos en el mundo actualmente, con nuestra disminución de la capacidad de atención, nuestra poca profundidad de pensamiento y nuestra sed por distracciones? Nuestro Yo incorpóreo se desengancha cada vez más de la realidad, incluyendo la realidad emocional.

Ahora que la comunidad está ausente, la ansiedad ha remplazado la felicidad como sello distintivo.20 Ya no confiamos en nuestros instintos. Nos mantenemos severamente alejados de los ritmos de la naturaleza y de las experiencias primarias de los sentidos en su íntima concreción. Muy a menudo los “pensadores” más reconocidos consagran o defienden éste infeliz e incorpóreo estado. Alan Badiou, por ejemplo, concuerda con Kant en que la verdad y la salud en general son “Independientes de la animalidad y del mundo de los sentidos por completo”.21

Pero ¿Cuál es la abstracción de la felicidad? Su estado se completa en la particularidad del momento- cada momento encarnado. “Cada momento de felicidad es nuevo, así lo pensaba Levinas.22 Czeslaw Milosz describe su feliz infancia: “Yo viví sin un mañana y sin un ayer, en la eternidad del presente. Esa es precisamente la definición de la felicidad”.23 La ironía y el desapego de la modernidad, basados en el apego a la tecnosfera, constituye un medio más para arrebatarnos el presente.

La más básica constante humana es el sentimiento de pertenencia, experimentar la unión con cualquier cosa más allá de uno mismo. Bruno Bettelheim describió un sentimiento, engendrado en su caso a través del gran arte de “estar en conexión con el universo…(de) las necesidades satisfechas en su totalidad. Sentí y pensé que estaba en contacto­ ­̶̶̶̶ en comunicación con el pasado de la humanidad y conectado con su futuro “.24 El asociaba esto al concepto de “Sentimiento oceánico” de Freud, “un vínculo indisoluble que nos hace sentir uno con el mundo externo en su conjunto”.25

Yo creo que ver esto como un vestigio es plausible ̶ como un vínculo visceral superviviente de una condición previa. Hay una gran cantidad de literatura antropológica/etnológica describiéndonos a gente indígena viviendo su individualidad con el mundo natural y el otro. Sobrevivir en sí necesitaba de una ausencia de barreras entre el mundo interior y el exterior. Nuestro gran acto de supervivencia requiere que recuperemos aquella individualidad. Aún hay momentos donde podemos seguir sintiendo un regreso a ese estado de unificación. Muy amenudo en la concepción psicológica, existe esa búsqueda del recuerdo de la infancia en donde uno era feliz y saludable. Podría decirse que para aplicar la tesis de “la ontogenia recapitula la filogenia”, cada uno de nosotros representa la historia más amplia de la humanidad. La designación de T.S. Elliot de nuestro retorno es “a través de esa desconocida puerta que recordamos”.26

Freud contrapone a la civilización y a la felicidad porque la civilización (la domesticación, para ser más precisos) está basada en el “trabajo compulsivo y la renuncia del instinto”.27 “Tener que pelear contra los instintos es la fórmula para la decadencia, mientras la vida va ascendiendo, la felicidad y el instinto se vuelven una cosa” como observaba Nietzche.28

La internalización y universalización de ésta renuncia a la libertad, es lo que Freud designaba como sublimación. O como Norman O. Brown lo vio, la sublimación “presupone y perpetúa la pérdida de la vida y no puede ser el modo en el que se vive la vida.29 El gran progreso de la civilización requiere incluso de mucha más renuncia, incluso que nos apartemos mucho más del ambiente. Y aun así podemos sentir con fuerza el “sentimiento oceánico”, recordando ese estadio temprano del ser. Cuanta frescura, valor y vivides le damos a la vida después de pasar por una fuerte enfermedad; este puede ser el caso en nuestra recuperación de esa enfermedad que llamamos civilización.

Pero aquí estamos, muy lejos de cualquier plenitud original. Y “el horror” en el juicio de Adorno, “es que por primera vez vivimos en un mundo en donde ya no podemos imaginarnos un mundo mejor”30 En el presente el único contexto de felicidad es el imaginado, o al menos, la felicidad alcanzada al expresar la verdad sobre la infelicidad. En las sinceras palabras de Milosz: “Parecería que todo los humanos deberían caer en los brazos de otro llorando la impotencia de vivir la vida…”31

El objetivo de la vida es vivirla fuertemente, estar plenamente despiertos. Este objetivo choca con un nuevo malestar en la civilización, la sensación de El Fin de los Tiempos, un escenario cultural “post- completa la frase a tu manera”. Un sensación de impotencia promovida en gran mediad por la doctrina posmoderna de la ambigüedad y la ambivalencia.

La felicidad conlleva al rechazo de lo que Foucault concibe como la condición de los “cuerpos dóciles”; es aquella insistencia en vivir antes que ser domesticado, es esa determinación de vivir como “barbaros” resistiendo el adormecimiento y la falta de libertad que nos ofrece la civilización. Pero cierto instinto nos dice que ahí hay algo diferente, sin importar que tan lejano parezca; sabemos que nacimos para algo mucho mejor. La realidad de esa profunda infelicidad es el recordatorio de ese instinto, ese que vive y lucha por ser escuchado. La historia de la felicidad no se tenía que desarrollar así.

Somos muy afortunados de tener en nuestra vida esa sensación de haber sido bendecidos, de cargar con cierta alegría y de sentirnos valiosos y asombrados por el simple hecho de estar aquí. Para nosotros, el significado de las cosas y la felicidad siempre están entretejidos. La felicidad está basada en el significado; una vida con significado es el significado de la vida. “Tanto para la felicidad, como para la verdad: uno nunca la tiene, pero está ahí” diría concisamente Adorno.32

Él también dijo: “La filosofía existe para redimir lo que vez en la mirada de un animal”.33 “Encontrarme cara a cara con migo mismo” en palabras de Thoureau.34 Realizarnos en nuestras capacidades humanas en la medida de lo posible (es decir, sin culparnos por los límites que nos fueron impuestos). Y encontrar la fuerza para hablar lo que no se dice. La infelicidad no es el resultado de entender la verdadera profundidad de nuestra predica; de hecho, este entendimiento puede fortalecernos y liberarnos. Puede llevarnos a algo que difícilmente podría ser más trascendental: La búsqueda de la franqueza y la inmediatez en el mundo real. El proyecto de confrontar la naturaleza misma de nuestra domesticada y civilizada infelicidad basada en la tecnología.

Traducción por Juan de la Tierra, 2019.

1 Citado en John Cowper Powys, The Art of Happiness [El Arte de la Felicidad] (New York: Simon and Schuster, 1935), p. 49.

2 Theodor Adorno, Minima Moralia (London: MLB, 1974), #18, p. 39.

3 Walter Benjamin, One-Way Street and Other Writings [Calle de Un Sentido y Otros Escritos] (London: NLB, 1979), p. 71.

4 Hélène Cixous, First Days of the Year [Los Primeros Días del Año] (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1998), p. 142.

5 Ezra Pound, The Cantos of Ezra Pound (New York: New Directions, 1972), #CXVI, p. 795.

6 Su etimología es de interés para este tema. Del griego hap : oportunidad, fortuna, que va a suceder. La palabra en ingles luck viene, de hecho del alemán para felicidad, Glück.

7 Walter Kerr, The Decline of Pleasure [El Decline del Placer] (New York: Touchstone, 1962), p. 1.

8 Erich Fromm, To Have or to Be? [¿Ser o Tener?] (New York: Harper & Row, 1976), p. 5.

9 Elisabeth Roudinesco, Philosophy in Turbulent Times: Canquilhem, Sartre, Foucault, Deleuze, Derrida [Filosofía en Tiempos Turbulentos: Canquilhem, Sartre, Foucault, Deleuze, Derrida] (New York:

Columbia University Press, 2008), p. xii.

10 Theodor Adorno, Negative Dialectics [Dialéctica Negativa] (New York: The Seabury Press, 1973), p. 33.

11 Jeremy Rifkin, The Empathic Civilization [La Civilización Empática] (New York: Penguin, 2009), p. 498

12 Norman Malcolm, Ludwig Wittgenstein: A Memoir [Ludwing Wittgenstein: Memorias] (Oxford: Oxford University Press, 1958), p. 106.

13 Vivasvan Soni, Mourning Happiness: Narrative and the Politics of Modernity [Felicidad Matutina: Narrativa y Politicas de la Modernidad] (Ithaca: Cornell University Press, 2010), p. 494

14 Frantz Fanon, Black Skin, White Masks, translated by Charles Lam Markmann (New York: Grove Press, 1967), p. 41.

15 E.M. Cioran, The Temptation to Exist [La Tentación de Existir] (New York: Quadrangle, 1968), p. 200.

16 Ibid., pp 168–169.

17 Jean-François Lyotard, The Postmodern Condition: a Report on Knowledge [La Condición Posmoderna: Un Reporte Sobre el Conocimiento] (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1984), p. 79.

18 Albert Borgmann, Technology and the Character of Contemporary Life [Tecnología y el Carácter de la Vida Contemporanea] (Chicago: University of Chicago Press, 1984), pp 124, 130.

19 Citado y discutido en Timothy Taylor, The Artificial Age [La Era Artificial] (New York: Palgrave MacMillan, 2010), p. 192.

20 Peter LaFrenière, Adaptive Origins: Evolution and Human Development [Origenes Adaptativos: Evolución y Desarrollo Humano] (New York: Psychology Press, 2010), pp 288, 296–297. También Patricia Pearson, A Brief History of Anxiety… Yours and Mine [Una Breve Historia de la Ansiedad…Tuya y Mía] (New York: Bloomsbury, 2008).

21 Quoted in Peter Hallward, translator’s introduction to Alain Badiou, Ethics: an essay on the understanding of evil

(New York: Verso, 2001), p. xxi.

22 Emmanuel Levinas, Totality and Infinity [Totalidad e Infinito] (Pittsburgh: Duquesne University Press, 1998), p. 114.

23 Czeslaw Milosz, Proud to be a Mammal: Essays on War, Faith and Memory [Orgulloso de ser un Mamifero: Ensayos sobre Guerra, Fé y Memoria ] (New York: Penguin Classics, 2010), p.80.

24 Bruno Bettelheim, Freud’s Vienna and Other Essays [La Vienna de Freud y Otros Ensayos ] (New York: Alfred A. Knopf, 1990), p. 115.

25 Sigmund Freud, Civilization and its Discontents [El Malestar en la Civilización], traducido por James Strachey (New York: W.W. Norton, 1962), p.12.

26 T.S. Eliot, “Little Gidding,” in Collected Poems 1909–1962 (New York: Harcourt, Brace & World, Inc., 1963), p. 208.

27 27Sigmund Freud, The Future of an Illusion [El Futuro de una Ilusión], traducido por James Strachey (New York: W.W. Norton, 1961), p. 12.

28 Friedrich Nietzsche, Unmodern Observations, William Arrowsmith, ed. (New Haven: Yale University Press, 1990),

p. xv.

29 Norman O. Brown, Life Against Death: The Psychoanalytic Meaning of History [La Vida Contra la Muerte: El Significado Psicoanalítico de la Historia ] (New York: Vintage Books, 1959), p. 171.

30 Theodor Adorno and Max Horkheimer, “Dialogue” [Diálogos], NLR September/October 2010, p. 61.

31 Czeslaw Milosz, op.cit., p. 296.

32 Theodor Adorno, Minima Moralia, op.cit., #72, p. 112.

33 Adorno and Horkheimer, “Dialogue”[Diálogos], op.cit., p. 51.

34 Henry David Thoreau, Journal [Diario] (Toronto: Dover Publications, 1962), p. 51.

Escrito por Buho de Ya puso la Puerka Radio.


Amigos y enemigEs.

Los de yapusolapuerka por supuesto que NO nos ponemos las gafas moradas del feminismo contemporáneo. Arrojados a este mundo ya bastante constituido, ya contextualizado, y muy importante: ya Institucionalizado. Pues nos tenemos que ocupar de lo que se sucede en el orbe.   Para eso somos anarcos.

Y bueno pues éstas gafas moradas del feminismo de la tercera, cuarta, post, pop, y un largo etcétera , se ha hecho muy presente en los medios, en las políticas públicas de todo occidente, y en los corazones de millones de personas bien intencionadas.

Estas gafas moradas hacen que todo se vuelva de esa tonalidad. Tornasol que, efectivamente, tuerce la realidad un pooooooooooquitín para hacer que todo sea negro o blanco, dual, jin-jang, maniqueo. Todo esto sucede, a la vez que precisamente uno de sus lentes niega “lo binario” “lo construido”.

Por cierto, ya que mencionamos la palabrita: “maniqueísmo” me gustaría hacer mención del parecido de uno de sus postulados — ya que como sabrán éste fue un movimiento religioso de la antigüedad que hacía énfasis en la oposición absoluta entre el bien y el mal, no aceptaba matices, pues’n— con las prácticas de algunos de los feminismos que —a mi parecer— no son tan “liberadoras” como se vienen exhibiendo. Sino todo lo contrario, poseen una moral fuertemente autoritaria. Veamos pues.

“…el maniqueísmo niega la responsabilidad humana ante los males existentes en el mundo, y muchas veces cometidos por los hombres.   Porque cree que no son producto de la libre voluntad, sino del dominio del mal sobre nuestra vida…”

¡Sopas perico! ¿No les suena muchísimo ésta proposición del maniqueísmo de los, apenas, años 200-300 D.C? ¿No les suena a la “doxa” de hoy en día que afirma que la mitad de la humanidad (hombres, varones) oprime, casi, casi por pecado original? “Doxa” que afirma que los hombres son malos. “Doxa” que afirma que los hombres son violadores. Secuestradores. Embaucadores. Que… encarnan el mal.

T-O-D-O-S

No niego la violencia que existe. Eso está claro, sobre todo porque la padezco también. Pero me parece que existe hoy por hoy un paradigma paralizante, exento de crítica, inmovilizante. Donde no se avanza. Se delega. Y se encumbra hacia lo pop, hacia el consumo, lo mediático, lo hegemónico.

Recuerdo una canción de Sin Dios llamada Ecología Social, donde habla cómo se ha recuperado  —rapidísimo, casi un suspiro—  la lucha por la ecología. Eso en los años noventa. Y pues vemos “ecologistas burgueses” lo mismito se entrevé para el feminismo pop de las universidades gringas que han exportado éste espíritu de docilidad al mundo. Escuchadddddd.

Es inherente al capital

la destrucción de ecosistemas

por la ciega explotación

por el lucro sin escrúpulos.

No importa que un río

se quede sin vida

no importa que un bosque

no vuelva a crecer

no importa que el aire

sea irrespirable

si nuestros productos

se pueden vender.

Es inherente al capital

medir la vida en dinero

no te extrañe que mañana

paguemos por respirar.

No importa que comas

frutos químicos

no importa que bebas

agua envenenada

no importa que sufras

nuevas epidemias

si nuestros productos tienes que consumir.

Y ahora hasta el sistema

se disfraza de verde

al poder le viene muy bien

la contaminación

es un buen negocio

¡Hasta en la bolsa cotiza Greenpeace!

Piensa verde, compra verde, cotiza verde

Negocio verde.

Un sistema que esta enfermo

solo de base cambiará

cambiemos las estructuras cambio de mentalidad.

Defendamos nuestra tierra

Luchemos por nuestro entorno

no deleguemos en grupos reformistas

salvemos la tierra del capital voraz

¡Por los clavos de cristoooooo!   ¡Pedazo de canción! (…ya luego los Sin Dios… bueno eso es otra historia).

Pues así las cosas. Esto que digo no es para denostar el feminismo, abrazar la misoginia, y hacerme varonista o alguna mamada de esas, y negar lo mal que se la pasan algunas compas. De hecho cuando me enteré del anarcopunk, estaba la lucha de la liberación de la mujer de facto, era y es el corpus de ideas de esta movida. Pero Mierda. ¡Un poco mas de razón! ¡Un mucho mas de pensamiento anárquico. Deja mucho que desear los derroteros que algunos sectores de éste “movimiento” han estado navegando. Con un discurso alejado de las ideas de libertad. Abrazando o reafirmando el estatismo. Propalando hasta la nausea el ciudadanismo. Emparejados con grupos burgueses que nada, pero que nada tienen que ver con la anarquía.

Alejémonos de Cultura Colectiva por favaaaaar.

Deconstrucción ¡Patrañas!

A cuento de esto me gusta citar esta reflexión de Simone Weill cuando reflexionaba sobre la libertad, y las causas últimas de la opresión social:

La libertad verdadera no se define por una relación entre el deseo y la satisfacción, sino por una relación entre el pensamiento y la acción; sería completamente libre el hombre cuyas acciones procediesen, todas, de un juicio previo respecto al fin que se propone y al encadenamiento de los medios adecuados para conducir a este fin. Poco importa que las acciones en sí mismas sean fáciles o dolorosas, y poco importa, incluso, que estén coronadas por el éxito; el dolor y el fracaso pueden hacer al hombre desdichado, pero no pueden humillarlo mucho tiempo cuando es él mismo quien dispone de su propia facultad de actuar.”

¡¡¡Ufffffffffff!!!!!!

Y para terminar ésta invectiva, les recuerdo una plática que tuve con el Kaio donde me decía que a los compas de Furia de radio, un programa radial de España de tendencia claramente anárquica los habían denigrado de “anarco machos” por entrevistar a un grupo de no se donde que dizque porque tenían letras supuestamente misóginas

Los compas claramente azorados por la situación manifestaron su descontento. Y me dio a escuchar uno de sus programas donde los cabros invitaron a María del Prado Esteban a hablar del caso. Una compa anarquista —si de esas de la CNT— que hace unas reflexiones chipocludas sobre todo éste tema de la guerra de sexos y el feminismo desde el pensamiento anarquista. Denostada de igual forma por toda la oleada de anarquistas cuadrados que han incorporado éstas ideas pesudolibertarias al anarquismo.

Advierto que la compa ha sido utilizada por los lobies antifeministas de esos culeros. Así que apelo a su inteligencia y no ha la ideologización de la anarquía. Como siempre, hay que escuchar, leer y pensar con crítica hacia el texto o el material del que estemos bebiendo. Así que como el sol esta inclemente, me pondré mis gafas moradas…

Con odio Buho.

Revisen éste video.

Escrito por Gustavo Rodríguez.


Se requiere una poderosa carga que haga estallar en pequeños pedazos esta pelota de lodo, que devore con fuego la pestilente civilización, que atruene y siembre la destrucción de esta sociedad liberticida.

Bruno Filippi

No hay nada más placentero que corroborar la presencia de afines en otras latitudes; particularmente en el territorio dominado por el Estado español, donde el eco de aquél mea culpa de “los gatitos de Sutullena”, entorpeció tan significativamente el desarrollo de la tendencia insurreccional anarquista a lo largo y ancho de la Península Ibérica.

Si bien es cierto que la intrépida ruptura (con el reformismo anarcosindicalista que predominaba en esa época) de las Juventudes Libertarias, la consciente autocrítica de amplios sectores de la Coordinadora Lucha Autónoma (que les llevó a alejarse de toda la bazofia izquierdista y del análisis economicista proto marxista), y la decidida actuación de expropiadores y saboteadores de clara estirpe individualista (influenciados por las Tesis Insurreccionalistas llegadas de Italia), contribuyeron teórica y prácticamente al auge de la insurrección anárquica por allá de mediados de la década del noventa; también es innegable el inmovilismo resultante de las constantes condenas de arrepentidos y traidores, subsiguiente a esa etapa de desarrollo.

Sin duda, a pesar de los pesares, el informalismo ácrata hoy vuelve a cobrar bríos en tierras ibéricas. Prueba de ello son los frecuentes ataques a los símbolos de la dominación y la extensión de las expropiaciones. Ya sean anónimas o reivindicadas, ambas acciones han venido ensanchando la confrontación cotidiana al sistema de dominación, lo que aunado a la contestación anarco-ecologista, ha comenzado a dar cuenta de la guerra anárquica en la región.

En este sentido, la reciente lectura de “Algunas reflexiones ingobernables frente a la catástrofe”, firmada por Algunxs anarquistas incotroladxs e ingobernables, desde algunos barrios de Madridi, en respuesta al proselitismo instituyente de Arturo Martínezii, es muchísimo más que la confirmación de esa presencia refractaria: es un guiño cómplice a miles de kilómetros de distancia. En efecto, solo desde la reflexión teórico-práctica del informalismo insurreccional podía refutarse de forma contundente esta pestilencia, infestada por la política y el izquierdismo, que ha hecho nido en nuestras tiendas.

Empero, las reflexiones de las compañeras y compañeros madrileños, sortearon las interrogantes de Martínez, dejando sin respuesta la pregunta generadora que da inicio a su texto: «¿Cuantas manos y cabezas más vamos a tener que perder antes de reflexionar acerca de los por qués (se nos van)?» Inmediatamente, Martínez se autocontesta: «El valor de la crítica y autocrítica debe estar siempre presente, debemos replantearnos constantemente si nuestra práctica política sirve a nuestros objetivos. Y claro, para ello debemos tener claro cuáles son nuestros objetivos»iii.

En realidad, en su respuesta queda implícita la total negación de sus posteriores “argumentos”. Si tenemos claro nuestros objetivos y nos replanteamos constantemente si nuestra práctica sirve o no a tales objetivos, todas sus propuestas quedan sin sustento desde un posicionamiento anárquico. Es decir, desde una óptica consecuente y contundentemente antipoder.

Nuestros objetivos no son ni pueden ser otros que darle vida a la Anarquía. Lo que se traduce en la beligerancia inclaudicable contra todas las formas y estrategias del Poder; en la práctica lujuriosa de nuestras pasiones insurreccionales; en la destrucción de todo lo que nos domina. Y esa práctica anárquica no cabe en otro espacio que no sea la ilegalidad.

Definitivamente, “los que se nos van”, es porque nunca estuvieron. Porque en ningún momento tuvieron claro sus objetivos. Porque jamás vivieron la pasión anárquica en sus corazones ni le dieron rienda suelta a los deseos de liberación total ni comprendieron que la Anarquía es una tensión disutópica y no una realización sistémica. Los que “se nos van” le temen a la Libertad irrestricta y a la responsabilidad individual; añoran mandar y obedecer; dudan de sus capacidades; extrañan el redil; reclaman el corral; requieren la familia, la escuela, la fábrica, el ejército y la prisión; necesitan ser parte de la masa, estar en el rebaño, contarse entre la multitud, ser dóciles, maleables, sumisos, gobernables.

Pero, lamentablemente, entre los que “se nos van”, no solo hay que enlistar a quienes optan por el circo electorero; también tenemos que incluir a todos los que entregan la vida a causas diametralmente opuestas a la Anarquía, como todos esos jóvenes que han muerto en Rojava, víctimas del porno revolucionario. Lo realmente sorprendente es que Arturo Martínez, desde su defensa a ultranza de «una alternativa institucional, organizativa y de base»iv, nos recete “el camino a Kurdistán” junto al travestismo neozapatista –a pesar de que esta última organización político-militar sí eligió la vía de las urnas (con su conocido fracaso) y negoció el desarme en lo oscurito–, como “alternativas” más plausibles a la farsa electorera.

Si leemos entre líneas su articulo, inmediatamente detectamos el tufo de su estrategia y su filiación ideológica. Sigue, al pie de la letra, la cartilla de procedimientos del leninismo posmoderno que tanto ha penetrado en nuestras tiendas, de la mano del neoplataformismo y la maniobra “anarco”-populista del Poder Popular. Por eso, se inclina por el camino electorero pero con una profunda añoranza por “el poder del fusil”v. Cuando, para nosotros, el fusil no resulta más anarquista que el voto. Ambas vías (la lucha armada y la lucha electoral), conducen al Poder. El poder de las armas y el poder de las urnas, conjugan toda la esencia autoritaria de la dominación

La guerra anárquica necesariamente pasa por la confrontación permanente al Poder. A todo Poder. A toda Autoridad. Ya sea monárquica, teocrática, democrática, parlamentaria, militar o populista. Es evidente que por esas latitudes internautas donde se publicó el texto de Arturo Martínez (Regeneración libertaria, con su consecuente reproducción en Kaos), el Poder Popular es incuestionable, dado el talante “anarco”-leninista de sus promotores.

Vale resaltar que la tendencia insurreccional anárquica, no plantea la lucha armada como estrategia, muy al contrario, la ha señalado siempre como una desvirtuación de la guerra anárquica, propia de las influencias burguesas (Blanqui) y de la penetración marxiana que tanta mella ha hecho en nuestras tiendas.

Desde la visión rupturista del nuevo informalismo anárquico –que invita a pensar un anarquismo “postclásico” capaz de ofrecer nuevos itinerarios –, la nefasta ideología de la lucha armada solo puede conducirnos a la dictadura de su vanguardia y al gregarismo más elemental. La lucha armada es una estrategia históricamente utilizada por un sinnúmero de proyectos políticos siempre encaminados a la toma del Poder.

El empleo de las armas no implica en sí el carácter o ideal de dicho proyecto. Incontables organizaciones políticas de claro signo socialdemócrata continúan utilizando en nuestros días la estrategia lucharmadista. La socialdemocracia electorera y la socialdemocracia armada, han contagiado a amplios sectores anarquistas con su verborrea izquierdista, usándonos como carne de cañón para sus fines, completamente opuestos a nuestros objetivos de liberación total.

Claro está, esta reafirmación teórico-práctica, no significa que renunciemos a la violencia ácrata contra toda dominación. Por el contrario, optamos por la violencia refractaria como único método factible contra la violencia sistémica –lo que nos brinda la posibilidad de apuntar las armas contra las ideologías, incluidas la ideología reformista y la ideología de la lucha armada–, conscientes que tenemos un mundo que destruir. Porque, como nos recuerdan nuestros afines madrileños «es mejor un mundo asolado y destruido que el salto adelante que nos propone la izquierda del Capital y el capitalismo verde. Al fin y al cabo, lxs anarquistas, nunca le tuvimos miedo a las ruinas».

Gustavo Rodríguez,

Planeta Tierra, 29 de marzo de 2019.

Posdata aclaratoria: Quienes me conocen saben que no escribo estas notas “desde una torre de marfil ideológica” sino desde la práctica cotidiana y que, al igual que muchas compañeras y compañeros que impulsamos la insurrección anárquica, hace rato largo que rebasé los veinte años, solo que siempre habremos viejos que moriremos siendo jóvenes y, jóvenes que se pudren de vejez prematura.

Segunda posdata (ineludible): Un fuerte abrazo cómplice al entrañable Alfredo Cospito y todxs lxs anárquicxs encarceladxs alrededor del mundo. Solidaridad directa con lxs compañerxs griegxs de la Conspiración de Células del Fuego (CCF). Solidaridad directa, con nuestrxs hermanxs prófugxs Gabriel Pombo Da Silva y Elisa Di Bernardo (¡libres y peligrosxs!), asechados de nueva cuenta por el Estado (español e italiano).

i Algunas reflexiones ingobernables frente a la catástrofe. Disponible en: https://contramadriz.espivblogs.net/2019/03/22/analisis-algunas-reflexiones-ingobernables-frente-a-la-catastrofe-respuesta-al-articulo-quot-los-que-se-nos-van-libertarios-en-el-mundo-electoral-quot/ (Consultado 27/03/19).

ii Los que se nos van ¿Libertarios en el mundo electoral? Disponible en: https://www.regeneracionlibertaria.org/los-que-se-nos-van-libertarios-en-el-mundo-electoral (Consultado 27/03/19).

iii Id.

iv Id.

v Mao Tse-tung, Problemas de la Guerra y la Estrategia, La Revolución China y el Partido Comunista de China, Sobre la Nueva Democracia, Editorial Abraxas, Buenos Aires, 1972, P. 115.