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Traducción ingles-español realizada por Juan de la Tierra  del texto “Soledad, relaciones y sociedad” aparecido en la publicación estadounidense My own #23


Frecuentemente disfruto de mi soledad. Tiempo en solitario, lejos del parloteo humano, tiempo para pensar, contemplar, soñar despierto, dejando que mi mente viaje o vacíe su belleza en mí. Camino solitariamente en un bosque, donde los únicos sonidos perceptibles son el susurro de un arroyo, el canto de las aves y los lloriqueos de las ranas, la hermosa y caótica música que los vientos logran tocar en las ramas de los arboles… esto me puede llevar el éxtasis. Muy a menudo soy ese lobo solitario que muchxs asumen como individualista, un egoísta tiene que ser (¡malditas etiquetas, malditos ismos, malditas asunciones!).

Pero inclusive en mi soledad, me estoy relacionando con algo. A veces con mis recuerdos o con mis fantasías, otras con las palabras que encontré en algún libro escrito por algún extraño, discutiendo ideas mientras tomo cerveza con unxs cuantxs amigxs y otras con el viento, los pájaros o los arboles…

El placer que siento al estar solo descansa precisamente en esas relaciones alejadas de tanta insípida convivencia humana. Estas relaciones que mantengo en mi soledad comparten una significante característica: son relaciones asociales.

También encuentro muy placentero el hecho de relacionarme con algunxs seres humanxs en específico: amigxs, espíritus afines, cómplices de divertidos y brillantes proyectos y momentos… inclusive con algún extraño que en vez de ofrecerte lo mismo de siempre, te acaba obsequiando un regalo maravilloso, lleno de sorpresas, salvajismo y belleza poética. Pero vuelvo a repetir, estas son relaciones asociales, que no están basadas en la necesidad, la economía o la supervivencia, sino que se levantan bajo la idea del deseo y el placer mutuo.

De la manera en que uso este término, las relaciones sociales son aquellas que son impuestas por la necesidad, por las convenciones, por los policías y ejércitos; siempre son relaciones no libres y usualmente son de servidumbre.

Pero todxs tenemos que comer, beber, encontrar un refugio donde protegernos de las inclemencias del clima y las cosas que nos pueden dañar. Éste es el reino de las necesidades y de la supervivencia, y de éste reino nadie escapa por completo. Desde mi propia perspectiva egoísta, me gustaría agregar un poco de condimentos Fourerianos a la sopa en el caldero. Fourier imaginaba la creación de asociaciones libres para conseguir el placer de los sentidos basados en una atracción personal, en una unión tan armónica que cada necesidad sería resuelta en abundancia. Fourier trabajó esto de manera sistemática y detallada. Yo desconfío de los sistemas, pero sí creo que lxs espíritus afines, lxs complices y amigxs pueden explorar diversas maneras de dar lo que de ellxs salga, dándole prioridad a la plenitud de la vida, dejando que las relaciones libres penetren y haciendo posible que el humor fluya, frente al estado de supervivencia en el que nos quieren ver sometidxs. Es con toda seguridad un área de exploración y experimentación que solo aparece cuando individuos únicxs, creativxs y llenos de voluntad se juntan para dar vida al disfrute mutuo.

De la publicación My Own #23, Estados Unidos.

Traducido por Juan de la Tierra

Traducción al español de “This is anarcho-herbalism: Thougthts on health and healing for de revolution” de Laurel Luddite.


Mi botiquín medicinal es un consejo de bioregiones con representantes reunidos mientras avanzo por el mundo al oeste de las Montañas Rocosas. La raíz de coptis fue recogida de la herida a la tierra que dejó una excavadora en las afueras naturales de Idaho. La pequeña cantidad de hojas de pipsissewa provienen de una antigua arboleda sobre el Rio Klamath a solo a unos metros de donde un guardabosque instaló un señalamiento hablando acerca de sus planes de cortarlo todo. Estoy secando ortigas del arroyo de California donde el salmón muere, bajo el árbol de limo que quedó después de un siglo de tala industrial.

Cada frasco guarda una historia (con frecuencia una historia fantasma de ecosistemas muriendo y lugares que se han ido para siempre), estoy honrada de haber conocido las plantas en sus lugares de origen y de haber estudiado sus usos como medicina. Pero para la gente sin tanta suerte de haber vagado a través de los senderos, el comprar preparaciones herbales tales como tinturas, puede ser un paso para su regreso a este tipo de curación.

Como a menudo pasa en esta sociedad consumista, es fácil ignorar las conexiones entre una botella en una repisa en una tienda y una planta viva creciendo afuera en algún lugar del mundo. Puede ser difícil saber si la planta creció a una milla de distancia o en otro continente. Hay mucho que decir para reconectar, para educarnos a nosotros mismos a cerca de las hierbas que usamos y recolectamos para nuestra propia medicina cuando podemos. Así es como seremos capaces de construir todo un nuevo sistema de curación, uno que pueda soportar nuestro movimiento lejos de las estructuras corporativas de poder en las que la práctica de la medicina se ha convertido.

El desarrollo de un nuevo sistema médico o la recuperación de modelos antiguos será otro eslabón en nuestras redes de seguridad cuando el industrialismo fracase; nos mantendrá con vida y rompiendo ventanas mientras transcurren los últimos días del sistema, en un momento donde tanta gente no tendrá acceso a las medicinas industriales; nos ayudará a restablecer la conexión con nuestra medicina real que es la tierra.

Una alternativa a “la medicina alternativa”

El tipo de medicina herbal popular en estos días (presentada ante nosotros por los medios y los denominados capitalistas verdes como una emocionante moda mas) ha traído con ello un muy reducido pensamiento sobre una nueva manera de curar. Las plantas reducidas a forma de capsula o peor aún a sus “ingredientes activos”, son solo nuevas herramientas para trabajar dentro de la misma concepción cuerpo-máquina que la medicina industrial ve en la gente. No se diferencian en nada de las drogas farmacéuticas o del filo del bisturí: Algo que se introduce dentro del cuerpo-máquina para manipular sus componentes. Solo que mucho menos eficaz, ya que las plantas han sido sacadas del sistema de curación en el cual tienen su poder. Un sistema dentro del cual el individuo tiene el poder, el conocimiento y la capacidad de curarse así mismo directamente y sin el adormecimiento influyente del mercado y el dinero.

Cuando los mercaderes de productos herbales tienen en sus manos una nueva “cura milagrosa” puede significar la extinción para la planta. Esto es especialmente triste cuando muchas criaturas vivas son utilizadas para elaborar productos inútiles o son degradadas en condiciones que no merecen. ¿Alguna vez has visto el shampoo de Echinacea? El ejemplo clásico de esto es la Hidrastis, Hydrastis canadensis, una planta en peligro de extinción en lo salvaje. Tiene un par de acciones sorprendentes en el cuerpo humano pero en su mayoría ha sido comercializada como una cura para el resfriado común, algo en lo que realmente no ayuda mucho. Por cierto, los más grandes comerciantes de Hidrastis recolectada de lo salvaje y otras renombradas hierbas son corporaciones farmacéuticas multinacionales. Dado a la obsesión de la sociedad estadounidense (y en general cualquier sociedad capitalista, occidental, civilizada y urbanizada N. del T.), la mayoría de hierbas que se encuentran disponibles para ser mercantilizadas en masa y que componen medicamentos como el Viagra herbal, las píldoras para bajar de peso y los estimulantes, son sacrificadas para estas ridículas causas.

Hay una alternativa a la “medicina alternativa”. El herbalista, autor y maestro del suroeste Michael Moor probablemente lo dijo mejor en una de sus más recientes digresiones de una lectura: “En este país el negocio de las hierbas gira principalmente en torno a sustancias recientemente comercializadas con nuevas investigaciones, esto es algo creado por ellos para nuestro consumo. Mientras intentamos establecer, tanto como sea posible, la necesidad de crear un modelo y una práctica que sea impermeable a la moda, estamos tratando de estimular una práctica que nos conduzca a la utilización de la herbolaría en vez de a su comercialización. Un modelo no de arriba hacia abajo si no de abajo hacia abajo y a sus alrededores. Bioregionalismo por encima de todo. Mantenlo local. Abajo la centralización porque ésta lo mata todo.”

Herbo-primitivismo

Necesitamos otra forma de mirar nuestro cuerpo y las plantas medicinales. Ver estas dos cosas como cuestiones interconectadas y dentro de un balance es algo nuevo para la cultura industrial, pero en realidad es el modelo de curación más antiguo sobre la tierra. Esto lo sabíamos incluso hasta antes de ser “personas”. Los animales saben cómo usar las plantas medicinales para medicarse; los ejemplos nos rodean, desde los perros que comen pasto hasta los osos que escarban en la tierra para obtener la raíz de Osha. Probablemente cada sociedad humana ha tenido una forma de explicar cómo funciona el cuerpo y como las plantas medicinales funcionan en nosotros.

Una cosa que todo herbalista conoce –incluyendo los perros y los osos- es que la mejor forma de tratar un problema de salud es prevenirlo antes de que comience. En sociedades más primitivas donde la gente ha tenido el lujo de escuchar a su propio cuerpo, es fácil detectar un desequilibrio antes de que se convierta en un estado de enfermedad aguda. Es en este punto en donde las hierbas son más efectivas. Trabajan en este nivel sub-clínico (y por ello imperceptible para la medicina industrial) de “desbalance”, “deficiencia” y “exceso”. Su tarea principal se encuentra en mantener al organismo en un estado saludable y, en caso de enfermedad, alentar al organismo a que se cure por sí mismo.

Este antiguo pero nuevo modelo de salud es sutil y requiere mucho autoconocimiento o al menos cierta conciencia de ti mismo. Éste usa la intuición como una herramienta de diagnóstico. Las emociones, la espiritualidad y el medio ambiente se convierten en medicinas. El espíritu y el medio ambiente donde se encuentran las plantas que recolectamos afecta directamente sus propiedades curativas, esto hace que nuestra relación con ellas se vuelva muy importante.

Herbolaria verde

Cuando tomamos alguna hierba medicinal, tomamos parte del medio ambiente de la planta. Todo lo que la planta ha comido, bebido y experimentado ha formado la medicina de la que dependerás, así que tienes que asegurarte que viva de la mejor manera. Cuando somos curados por las plantas, adquirimos un compromiso en cuidar y defenderlas como especie así como los lugares en los que viven. Tradicionalmente los antiguos recolectores de plantas hacían un rezo o pedían permiso antes de tomar cualquier cosa de lo salvaje. Yo usualmente recito algo sobre la línea de “De acuerdo, planta. Tú me sanas y yo cuidare de ti. Te respaldaré, nadie construirá nada sobre ti, nadie te arrancará o abusara de ti mientras esté cerca”. Así que este verdadero sistema herbal de curación tiene en su corazón un profundo y radical sentido de ecologismo y compromiso por la Tierra.

El concepto bioregional es importante para este modelo curativo. Las acciones que puedan tener las plantas sobre nuestros cuerpos están bastante limitadas por las sustancias químicas que pueden producir a partir de la luz solar y el suelo. Por cada hierba de renombre ofrecida en el mercado de consumo, cortada de la selva o arrancada de las montañas, lo más probable es que haya una planta con una acción similar creciendo en la cuenca más cercana de tu zona. Muchas de las mejores medicinas para mantener una buena salud, crecen lotes baldíos o jardines abandonados por todo el mundo.

Anarco-herbalismo

Una sociedad en donde la gente es responsable de su propia salud y capaz de cultivar su propia medicina es una sociedad difícil de controlar. En la actualidad dependemos del poder estructural de la industria de la salud y la especialización médica: la sociedad secreta de doctores, las escuelas de medicina dominadas por hombres blancos, las decisiones corporativas con sus productos farmacéuticos tóxicos, su avaricia despiadada y sus laboratorios llenos de seres torturados. Esta dependencia nos mantiene atados al Estado e incapaces de rebelarnos con todo nuestro corazón o de incluso imaginarnos un mundo sin esta opresión. Con este nuevo sistema de salud, basada en el autoconocimiento y en el conocimiento comunitario de las hierbas, seremos mucho más libres.

Ofrecer una verdadera alternativa de sistema de salud ayudara a calmar a algunos en sus miedos a regresar a un modo de vida anárquico basado en el apego a la Tierra. Hay una falsa seguridad entre los hombres de grandes máquinas de que pueden curarte de todo (si es que tienes el dinero suficiente). Lo que se ignora es el hecho de que la sociedad industrial causa la mayoría de las enfermedades que la gente teme. Vivir libremente en una Tierra sanadora, estar rodeado por una verdadera comunidad y comer comida verdadera, demostrará ser una mejor medicina que cualquier cosa que puedas comprar.

¿Qué pasos podemos dar ahora para crear este nuevo sistema de medicina? Necesitamos aprender todo lo que podamos sobre nuestra propia salud. Esto significa practicar uno o varios de los modelos sobrevivientes de medicina tradicional y observarnos-escucharnos detenidamente. ¿Cómo te sientes cuando empiezas a sentirte resfriado? ¿Cuáles son los problemas que se repiten frecuentemente, especialmente cuando estas estresado? Si tienes un cuerpo de mujer ¿Cuál es tu ciclo menstrual y como se ve tu sangre? Entendiendo como actúa nuestro cuerpo en su estado más saludable nos puede ayudar a reconocer los primeros síntomas de una enfermedad, momento en cual las plantas son más útiles.

La gente que cuenta con cierto conocimiento o experiencia en temas de salud (ya sea en modelos tradicionales o industriales) puede ser de gran ayuda para aquellos que se encuentran aprendiendo. Los sanadores que trabajan para poner en marcha este nuevo modelo, ya sea colectivamente o a través de su práctica individual, deberían tener presente que están practicando una verdadera medicina revolucionaria que promueve la autonomía, la descentralización y el respeto por la Tierra.

En estos tiempos de cambio todo está siendo examinado, destruido, reconstruido o creado desde nuestros corazones. El industrialismo ha afectado todos los aspectos de nuestra vida –apenas nos estamos dando cuenta de cuanto se ha perdido–. La medicina es otra de las cosas que tenemos que recuperar y recrear para la sociedad que queremos. Cada hierba, píldora o procedimiento debe ser juzgado en función a su sustentabilidad y accesibilidad a pequeños grupos de personas. Podemos comenzar con nosotros mismos desde nuestros círculos y comunidades. Nunca hay que dejar de propagar esta perspectiva hasta que la medicina industrial se oxide en una tumba olvidada, víctima de sus propios desequilibrios.

Por Laurel Luddite

Tomado y traducido de “An herbal medecine-making primer”, de Simon de Simpler, editado en Estados Unidos por yggdrasil distro, 2010. Cotejado en internet en http://www.alchemy-works.com/anarcho_herbalism.html