México: Somos malas y seremos peores. Llamado urgente a la acción anárquica.

SOMOS MALAS Y SEREMOS PEORES: ¡SOMOS SU PEOR PESADILLA!

Llamado Urgente a la Acción Anárquica

El próximo lunes 25 se conmemora el Dia Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y no nos quedaremos en casa. Volveremos a salir con toda nuestra rabia antisistémica y esperamos volver a contagiar de furia a los sectores adormecidos del llamado “movimiento feminista”.

No permitiremos que mientras nos violan y nos matan el Estado mexicano convierta este día en un acto oficial y nos presuma su Cuarta Transformación como el fin del Patriarcado. Tampoco toleraremos la presencia policial ni permitiremos que lxs reporterxs y periodistas nos tomen fotos o videos de nuestras caras: la prensa apunta y el sistema dispara! Menos soportaremos la presencia de políticas y dialogueras en la marcha sean del partido que sean.

En su circo mañanero el pejeganso ha decretado “el fin del machismo en México” y ha ordenado a su subordinada Sheimbaum que declare la Alerta por Violencia de Género en lña Ciudad.

Si el peje emplumado piensa que nombrando ministras en la SCJN y haciendo declaraciones nos agarra de pendejas se equivoca. Como hemos expresado antes: somos conscientes de la presencia en palacio nacional de un fascista misógino y sexista, pro-vida, ultraconservador y evangélico al que se ha aliado la izquierda en su constante oportunismo para “tomar el poder” a toda costa.

A NOSOTRAS NO NOS ENGAÑAN!

Aunque nos acuse de “conservadoras” sabemos quienes somos. SOMOS GUERRERAS ANÁRQUICAS EN LUCHA CONTRA EL PATRIARCADO.

Por eso no queremos diálogo, por eso no ponemos límites a la revuelta.

En el espíritu de guerra de nuestras hermanas chilenas volveremos a salir y seremos su peor pesadilla.

¡La plaza del metro Insurgentes será la Plaza de Las Insurgentes!
Si algún día no volvemos a casa: No prendan velas, prendan barricadas!
¡Ni Dios, ni Estado, ni Amo, ni Marido!
¡El Estado-Capital, con AMLO o sin AMLO, patriarcado es lo que teje!
¡Destruyamos todo lo que nos domina y condiciona!
¡Solidaridad anárquica con todas las compañeras y compañeros presos alrededor del mundo!
¡Contra la civilización patriarcal!
¡Por el control de nuestras vidas!
¡Por la destrucción del género!
¡Por la tensión anárquica insurreccional!
¡Por la Anarquía!
¡Fuego a todo lo existente!

Fenoménicas Brujas e Insurreccionalistas (F.B.I), antes Féminas Btujas e Insurreccionalistas.
Ciudad de México, jueves 21 de noviembre de 2019.

México: Llamado a la acción anárquica por Féminas Brujas e Insurreccionalistas

SOMOS MALAS Y PODEMOS SER PEORES: ¡SOMOS SU PEOR PESADILLA!

“Provocación” e “Ilegalidad” es toda acción que no es ejecutada por el Estado y excede sus leyes y normas; es por eso que las autoridades insisten en presentar la guerra anárquica contra el sistema de dominación como una “provocación” que busca desatar la represión. Pero la realidad nos enseña que la represión está aquí y ahora y se practica desde el poder de forma cotidiana ya sea de manera velada o de forma brutal.

El Estado continúa ejerciendo el monopolio de la violencia y solo está dispuesto a compartirlo con los grupos del llamado “crimen organizado” con quienes también comparten ADN, demostrando que no hay nada nuevo en su Cuarta Transformación. Como hemos dicho siempre: son los mismos perros misóginos ahora con el collar de color guinda.

Finalmente la rabia antisistémica logró contagiar de furia a amplias fracciones del llamado “movimiento feminista”, tristemente dormidas hasta la tarde de ayer.  Al fin han comprendido que el pacifismo es el cómplice más activo del poder patriarcal y la dominación.

Nosotras hemos expresado siempre que no somos feministas. SOMOS ANARQUISTAS y por eso luchamos contra el Patriarcado, no por el feminismo. Conocemos la ideología feminista y la vemos cotidianamente en “acción”, ocupando curules y puestos públicos,  encaramándose sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos para propagar “la Patria feminista” como declaraba una senadora de MORENA, olvidando (consecuentemente) que la Patria es  el territorio del Patriarca.

Ni Martha Lucia Michel ni Marta Lamas ni Marilú Razo ni ninguna de las feministas sistémicas (políticas, académicas y dialogueras) nos representan. Su reacción contra la violencia purpura y negra, su amasiato con la Sheimbaum, solo refuerza su condición de oportunistas en busca de hueso, por eso le lamen las botas y le chupan los wevos a su presidente.

La mejor muestra de su complicidad es el hashtag #ellas no nos representan,  afirmando que con la violencia antisistémica  empañamos “la defensa de los derechos de las mujeres”, promoviendo la pasividad cómplice e imponiendo la conducta políticamente correcta del “pueblo bueno”.

Nosotras no somos Pueblo. Ser “pueblo” es delegar nuestra realidad como mujeres, nuestra libertad y nuestra autonomía a Otro, es negar nuestra individualidad y nuestra esencia.  SOMOS GUERRERAS ANÁRQUICAS EN LUCHA CONTRA EL PATRIARCADO.

Somos conscientes de que estamos en guerra y sabemos quienes son nuestrxs enemigxs. Sabemos a qué nos enfrentamos, como también conocemos quienes son lxs aliadxs del sistema y quienes nuestras cómplices.  Reconocemos lo que otras callan: la presencia en palacio nacional de un fascista misógino y sexista, pro-vida, ultraconservador y evangélico al que se ha aliado la izquierda en su constante oportunismo para “tomar el poder” a toda costa.

Por eso, nosotras no pedimos justicia a nuestros verdugos ni la destitución y el castigo de sus pinches cerdos violadores.  Eso sería distinguir entre policías buenxs y  policías malxs. Para nosotras el mejor policía es el que está muerto.

Nosotras no queremos diálogo, por eso no ponemos límites a la revuelta.  Nuestros deseos de destrucción y nuestras ansias de libertad no se quedarán atorados en los atrapasueños: seremos su peor pesadilla!

Si algún día no volvemos a casa: No prendan velas, prendan barricadas!
¡Ni Dios, ni Estado, ni Amo, ni Marido!
¡El Estado-Capital, con AMLO o sin AMLO, patriarcado es lo que teje!
¡Destruyamos todo lo que nos domina y condiciona!
¡Solidaridad anárquica con todas las compañeras y compañeros presos alrededor del mundo!
¡Contra la civilización patriarcal!
¡Por el control de nuestras vidas!
¡Por la destrucción del género!
¡Por la tensión anárquica insurreccional!
¡Por la Anarquía!
¡Fuego a todo lo existente!

Féminas Brujas e Insurreccionalistas (F.B.I)
Ciudad de México, sábado 17 de agosto de 2019.

Degeneraciones: entre orgullo y victimismo de género por Anna Benniamino

Soy anarquista, no soy feminista porque percibo el feminismo como un retroceso sectorial y victimista, nunca he hecho discriminación de género aunque no utilizo convenciones lingüísticas gender-friendly, por el contrario utilizo a menudo un lenguaje grosero y políticamente incorrecto. Considero que en la aspiración a la anarquía, es decir en la práctica de relaciones antiautoritarias, está ya contenida y ha de ser cultivada la anulación de los privilegios y opresión de género. Ah, se me olvidaba, detesto la autoconsciencia en sede pública y asimismo considero las asambleas un instrumento romo. Entiendo y tengo la voluntad de encuentro, pero veo como demasiado a menudo el momento asambleario decae en la autorrepresentación estéril. Ahí lo tenemos, en estos tiempos se arriesga deber abrir con un preámbulo como éste para meterse en el jardín de los lugares comunes sobre género y feminismo, desenmarañándose en la enmarañadísima incapacidad e ineptitud para relacionarse en la nebulosa anarquista, con una variabilidad de comportamientos que va desde la hiperemotividad al burocrático cálculo de la posición a asumir (y del nivel de acuerdo negociable) en una lucha. No creo que comportamientos autoritarios y sexistas se combatan tratando de difundir nuevas convenciones lingüísticas y recalentando en salsa alternativa cachitos de retórica indignada mainstream (entre #niunamenos, contadores de feminicidios en tv, el orgullo, zapatitos rojos y bandas arco iris).

Más bien sería necesario reconocer éstos como indicios de la enésima operación en marcha de deconstrucción de los significados reales y de recuperación. O sea, creyendo oponérseles, de hecho se está adaptando a los mismos códigos comportamentales y normativos concedidos por el dominio como válvulas de escape de la tensión.

No es ninguna novedad que el poder económico y político tiende a fagocitar y redigerirlo todo, cada vez más rápido, véase por ejemplo las perlas de neoconservadurismo y conformismo antisexista, antirracista y todo el resto que a diario son regaladas con generosidad por los medios.

Un malentendido inicial creo que es la incapacidad de situar determinados comportamientos, reduciendo a clave de problemas de género cuanto debería ser proprio de una más amplia crítica en sentido antiautoritario de las relaciones y de la capacidad de comunicación e interacción entre individuos.

Sería necesario dejar las categorizaciones por géneros, tipo LGTBI (XYZ…) a quien siente la necesidad de ser categoría protegida, dentro de encasillamientos dignos más de una clasificación linneana de las variedades de combinaciones entre individuos que de cuerpos y mentes libres. Nos hallamos sin embargo teniéndonos que confrontar con tales encasillamientos en ámbitos antiautoritarios, que deberían haber interiorizado ya el rechazarlos.

Vaya como inciso que estoy bien lejos de pensar que los denominados espacios liberados lo sean realmente siempre, por el contrario a menudo se convierten en aparcamientos de malestares diversos que en lugar de elevar la calidad de vida y de relaciones arriesgan bajarla aún más.

Por ejemplo no es posible leer en clave de sexismo, imposición autoritaria o violencia de género toda incapacidad de interactuar precisamente en el ámbito asambleario: leo en un folleto1 en circulación el año pasado, para estigmatizar la violencia latente en las relaciones entre compañeros “entonces el más viejo ejercita poder sobre el más joven, quien tiene más experiencia se impone a quien tiene menos, quien es más fuerte a quien lo es menos, recreando en un espejo las relaciones del existente que se dice querer subvertir”.

La crítica pretendía ser a actitudes autoritarias en ambientes antiautoritarios y tendría un sentido, pero así banaliza y lo aplana todo: existe una diferencia fundamental entre imposición de la fuerza y expresión de la experiencia. La incapacidad de expresarse o de hacer no es autoritaria o antiautoritaria y no puede más que resolverse individualmente… si no se llega al idiotismo del elogio a la incapacidad y a la inacción.

El concepto de violencia emotiva o de violación de la integridad emocional es como mínimo lábil, ¿por qué promover semejante análisis de pacotilla entre individuos antiautoritarios que deberían tener armas críticas y capacidad práctica de intervención mucho más punzantes? Además vaciando de significado la violencia súbita y brutal con la que se equipara. ¿Cómo pretendemos comprometernos en una lucha sin cuartel contra la autoridad y disertar sobre violencia revolucionaria y liberadora si no alcanzamos siquiera a reaccionar individualmente a un “comentario no demandado por la calle” (tomándolo por lo que es. Y tratando consecuentemente a quien lo ha proferido) o a sostener una discusión acalorada, en un encuentro, sin recurrir al pretexto de la sensibilidad mancillada? ¿Por qué tenemos que vernos leyendo la desconcertante y palmaria idiotez que aconseja, para evitar un aborto no deseado, hacer el amor con una mujer 2 ? ¿Por qué codificar preferiblemente en ámbito de género, para “bandas de mujeres” sólo, como conquista, la autodefensa frente a agresiones y molestias? ¿No es acaso un problema común a los géneros, entre seres liberados?

¿Por qué desempolvar del armario del feminismo de los años 70 sus productos más ajados como el de los encuentros separados… llamándolos incluso work-shop/Taller (feísimo término que conjuga trabajo y negocio, tomado de las convenciones empresariales e indigno de la libre discusión)?

El espectro de un mecanismo reductivista y banalizante similar lo leo en otra publicación reciente, la edición italiana de los textos reivindicados por las Rote Zora3 , o sea el intento de sensibilizar sólo a un público feminista sobre un grupo de mujeres practicantes de la lucha armada en los años 80/90 en Alemania, de fortísimo interés en algunas temáticas feministas, insistiendo en la opción de género como una discriminante privilegiada y para sacarlas del olvido… visto que no se querría “que entre a formar parte de la historia oficial. Aquella escrita por los hombres”4 … ¿Cómooohh?!? ¿No será que la historiografía oficial tiende a no tratarlas por furiosas, no feministas furiosas? ¿Del mismo modo que no trata o tergiversa la historia, las acciones, los escritos de tantos otros furiosos y furiosas? La visión parcial no es de las Rote Zora, que experimentaron un recorrido propio de lucha y liberación individual y colectiva en el ámbito de una más amplia acción antiimperialista y anticapitalista, sino de quien trata de hacer de ellas una bandera para dar mayor credibilidad y peso específico a su propia teorización, encima para reducirse después a buscar “trayectos de autodefensa”.

¿Por qué enrocarse en un discurso “feminista y lésbico”5, por qué otra jaula protectora, en vez de desarrollar la belleza y los infinitos principios más avanzados de crítica al dominio (no sólo de género) ofrecidos y experimentados?

La “sororidad” me ha parecido siempre una forma de alienación alusiva a alianzas políticas trasversales entre oprimidos y opresores, entre bandos adversos… “interclasistas”, como se ha vuelto de moda llamarlas. En estos días me ha llegado también un librito6 que recogía las entrevistas efectuadas por una feminista italiana a unas supervivientes de la revolución española de 1936, buscando una discutible “sororidad” entre anarquistas implicadas en el frente (y en la retaguardia con Mujeres Libres), poumistas y estalinistas. Era sin embargo significativo que las revolucionarias anarquistas casi centenarias fuesen mucho más lúcidas y abiertas en la crítica a los límites del feminismo que su entrevistadora, empapada de los lugares comunes de los años 70: con la tranquilidad extrema de una vida vivida plenamente, conseguían explicar con sencillez la relación paritaria entre compañeras y compañeros, cómo consiguieron ridiculizar y neutralizar los machismos que emergían de entre los más retrógados y estúpidos de entre sus compañeros. En definitiva las prácticas y la aportación teórica de estas mujeres son mucho más avanzadas en el camino de liberación del individuo y en la negación de dinámicas autoritarias que las de las feministas que picotean sobre sus experiencias, defendiendo simulacros de lucha en vez de la propia lucha. La necesidad de autos de fe, la “deconstrucción de los privilegios propios del macho”, la búsqueda de espacios de discusión separados, la autoconsciencia y autoanálisis en sede publica parecen un tanto demasiado el signo de estos tiempos de sobreexposición e inconsistencia, abanderar “luchas” por categorías y luchas interiores para acabar por no luchar por nada.

Anna

cárcel de mujeres de Rebibbia

octubre 2018

tomado de VETRIOLO, giornale anarchico, invierno del 19, número 3


1.  Violenza di genere in ambienti antiautoritari ed in spazi liberati. Edición italiana traducida del español en 2017

2. Critica all’aborto, Jauria, Pubblicazione transfemminista per la liberazione animale, n.º 1, verano/otoño 2015

3. Rote Zora – guerriglia urbana femminista, Autoproduzione Femminista, 2018

4. De la introducción del mismo libro

5. Que entre otras cosas las propias Rote Zora no consideraban caracterizador. De la entrevista a las Rote Zora de 1984: “Algunas de nosotras tienen hijos, muchas otras no. Unas son lesbianas, a otras les gustan los hombres” pág 51, ibídem

6. Donne contro, Isabella Lorusso, de. CSA editrice, 2013

Yo también me pongo las gafas moradas

Escrito por Buho de Ya puso la Puerka Radio.


Amigos y enemigEs.

Los de yapusolapuerka por supuesto que NO nos ponemos las gafas moradas del feminismo contemporáneo. Arrojados a este mundo ya bastante constituido, ya contextualizado, y muy importante: ya Institucionalizado. Pues nos tenemos que ocupar de lo que se sucede en el orbe.   Para eso somos anarcos.

Y bueno pues éstas gafas moradas del feminismo de la tercera, cuarta, post, pop, y un largo etcétera , se ha hecho muy presente en los medios, en las políticas públicas de todo occidente, y en los corazones de millones de personas bien intencionadas.

Estas gafas moradas hacen que todo se vuelva de esa tonalidad. Tornasol que, efectivamente, tuerce la realidad un pooooooooooquitín para hacer que todo sea negro o blanco, dual, jin-jang, maniqueo. Todo esto sucede, a la vez que precisamente uno de sus lentes niega “lo binario” “lo construido”.

Por cierto, ya que mencionamos la palabrita: “maniqueísmo” me gustaría hacer mención del parecido de uno de sus postulados — ya que como sabrán éste fue un movimiento religioso de la antigüedad que hacía énfasis en la oposición absoluta entre el bien y el mal, no aceptaba matices, pues’n— con las prácticas de algunos de los feminismos que —a mi parecer— no son tan “liberadoras” como se vienen exhibiendo. Sino todo lo contrario, poseen una moral fuertemente autoritaria. Veamos pues.

“…el maniqueísmo niega la responsabilidad humana ante los males existentes en el mundo, y muchas veces cometidos por los hombres.   Porque cree que no son producto de la libre voluntad, sino del dominio del mal sobre nuestra vida…”

¡Sopas perico! ¿No les suena muchísimo ésta proposición del maniqueísmo de los, apenas, años 200-300 D.C? ¿No les suena a la “doxa” de hoy en día que afirma que la mitad de la humanidad (hombres, varones) oprime, casi, casi por pecado original? “Doxa” que afirma que los hombres son malos. “Doxa” que afirma que los hombres son violadores. Secuestradores. Embaucadores. Que… encarnan el mal.

T-O-D-O-S

No niego la violencia que existe. Eso está claro, sobre todo porque la padezco también. Pero me parece que existe hoy por hoy un paradigma paralizante, exento de crítica, inmovilizante. Donde no se avanza. Se delega. Y se encumbra hacia lo pop, hacia el consumo, lo mediático, lo hegemónico.

Recuerdo una canción de Sin Dios llamada Ecología Social, donde habla cómo se ha recuperado  —rapidísimo, casi un suspiro—  la lucha por la ecología. Eso en los años noventa. Y pues vemos “ecologistas burgueses” lo mismito se entrevé para el feminismo pop de las universidades gringas que han exportado éste espíritu de docilidad al mundo. Escuchadddddd.

Es inherente al capital

la destrucción de ecosistemas

por la ciega explotación

por el lucro sin escrúpulos.

No importa que un río

se quede sin vida

no importa que un bosque

no vuelva a crecer

no importa que el aire

sea irrespirable

si nuestros productos

se pueden vender.

Es inherente al capital

medir la vida en dinero

no te extrañe que mañana

paguemos por respirar.

No importa que comas

frutos químicos

no importa que bebas

agua envenenada

no importa que sufras

nuevas epidemias

si nuestros productos tienes que consumir.

Y ahora hasta el sistema

se disfraza de verde

al poder le viene muy bien

la contaminación

es un buen negocio

¡Hasta en la bolsa cotiza Greenpeace!

Piensa verde, compra verde, cotiza verde

Negocio verde.

Un sistema que esta enfermo

solo de base cambiará

cambiemos las estructuras cambio de mentalidad.

Defendamos nuestra tierra

Luchemos por nuestro entorno

no deleguemos en grupos reformistas

salvemos la tierra del capital voraz

¡Por los clavos de cristoooooo!   ¡Pedazo de canción! (…ya luego los Sin Dios… bueno eso es otra historia).

Pues así las cosas. Esto que digo no es para denostar el feminismo, abrazar la misoginia, y hacerme varonista o alguna mamada de esas, y negar lo mal que se la pasan algunas compas. De hecho cuando me enteré del anarcopunk, estaba la lucha de la liberación de la mujer de facto, era y es el corpus de ideas de esta movida. Pero Mierda. ¡Un poco mas de razón! ¡Un mucho mas de pensamiento anárquico. Deja mucho que desear los derroteros que algunos sectores de éste “movimiento” han estado navegando. Con un discurso alejado de las ideas de libertad. Abrazando o reafirmando el estatismo. Propalando hasta la nausea el ciudadanismo. Emparejados con grupos burgueses que nada, pero que nada tienen que ver con la anarquía.

Alejémonos de Cultura Colectiva por favaaaaar.

Deconstrucción ¡Patrañas!

A cuento de esto me gusta citar esta reflexión de Simone Weill cuando reflexionaba sobre la libertad, y las causas últimas de la opresión social:

La libertad verdadera no se define por una relación entre el deseo y la satisfacción, sino por una relación entre el pensamiento y la acción; sería completamente libre el hombre cuyas acciones procediesen, todas, de un juicio previo respecto al fin que se propone y al encadenamiento de los medios adecuados para conducir a este fin. Poco importa que las acciones en sí mismas sean fáciles o dolorosas, y poco importa, incluso, que estén coronadas por el éxito; el dolor y el fracaso pueden hacer al hombre desdichado, pero no pueden humillarlo mucho tiempo cuando es él mismo quien dispone de su propia facultad de actuar.”

¡¡¡Ufffffffffff!!!!!!

Y para terminar ésta invectiva, les recuerdo una plática que tuve con el Kaio donde me decía que a los compas de Furia de radio, un programa radial de España de tendencia claramente anárquica los habían denigrado de “anarco machos” por entrevistar a un grupo de no se donde que dizque porque tenían letras supuestamente misóginas

Los compas claramente azorados por la situación manifestaron su descontento. Y me dio a escuchar uno de sus programas donde los cabros invitaron a María del Prado Esteban a hablar del caso. Una compa anarquista —si de esas de la CNT— que hace unas reflexiones chipocludas sobre todo éste tema de la guerra de sexos y el feminismo desde el pensamiento anarquista. Denostada de igual forma por toda la oleada de anarquistas cuadrados que han incorporado éstas ideas pesudolibertarias al anarquismo.

Advierto que la compa ha sido utilizada por los lobies antifeministas de esos culeros. Así que apelo a su inteligencia y no ha la ideologización de la anarquía. Como siempre, hay que escuchar, leer y pensar con crítica hacia el texto o el material del que estemos bebiendo. Así que como el sol esta inclemente, me pondré mis gafas moradas…

Con odio Buho.

Revisen éste video.

https://youtu.be/CZEc5Tpshbg

México: Llamamiento a la acción este 8 de Marzo por Féminas Brujas e Insurreccionalistas

Publicamos con retardo este comunicado que aunque fue elaborado específicamente para la jornada del 8 de marzo el llamamiento y las reflexiones sigue vigentes. ¡Ni patriarcas ni matriarcas: Anarquía para la vida!


Llamado a la acción anárquica este 8 de marzo!!!

A todas nuestras afines en México y el mundo, a todas las brujas en lucha en el universo:

El próximo 8 de marzo se conmemora como cada año el Día Internacional de la Mujer. Para muchas, este día es un día de fiesta y homenajes. Para otras, es una jornada de lucha y reivindicaciones políticas y sociales, por lo que llaman a la huelga general feminista por el derecho básico a la no discriminación, contra la violencia de género que ejercen sobre nosotras en la casa, en la calle, contra los FEMINICIDIOS que suman y se multiplican en el México de la Cuarta, contra los convenios abusivos y la falta de garantías para obtener el mismo salario por un desempeño de igual valor, contra la falta de reconocimiento de las enfermedades propias del trabajo en sectores feminizados, contra el acoso y el abuso sexual en escuelas y centros laborales, contra los recortes presupuestales en detrimento de la madre trabajadora, contra la eliminación de los albergues y refugios para las mujeres víctimas de violencia, etc.

A este último llamado también se suman las compañeras anarcofeministas en general, consecuentes y reflexivas de que nada ha cambiado: no hay nada nuevo con su Cuarta Transformación, son los mismos perros misóginos con diferentes collares. Y también se suman aquellas compas que han asumido “el informalismo insurreccional desde una perspectiva anarca-feminista”, y han constituido sus colectivas de afinidad, pese a haber “sufrido el desprecio y los persistentes ataques de quienes reclamándose cómplices de la Anarquía, les caga la madre aceptar una teoría y una práctica diferente a su manual del (la) buen(a) anarquista”.

Parece ser que todo se reducirá a una gran manifestación política con sus mantas y performances, solo que esta vez habrá más banderas negras y púrpuras que de costumbre. Y tal vez logren su huelga general feminista por ocho pinches horas, limitando la guerra anárquica contra el patriarcado a una fugaz batalla sin mayor trascendencia, olvidando sus propias palabras: “solo hay una forma de confrontar al poder y a la autoridad, y esa es la insurrección anárquica, por eso concebimos la organización anáquica de manera informal mediante las colectivas de afinidad y la conflictividad permanente contra la civilización patriarcal en conjunto” [1].

Compañeras: si queremos hacer la diferencia tenemos que actuar diferente.

Nosotras no somos feministas. Somos ANARQUISTAS. Por eso luchamos contra el patriarcado, no por el feminismo. El feminismo es una ideología más al servicio del poder. El anarcofeminismo es una desviación setentaiochera, una de las mil desviaciones de la gran proliferación de corrientes en el movimiento. Una más, como el anarco-cristianismo, el anarco-sindicalismo, el anarco-pacifismo, el anarco-leninismo, el anarco-islamismo, o cualquier otra de las muchas que acusan algunxs compañerxs, solo que por ser políticamente correctos nunca incluyen este teme y prefieren dejárnoslos a nosotras de tarea.

Compañeras: El discurso del poder también se filtra entre nosotras creando nuevas divisiones que impiden la proyectualidad de la guerra anárquica.

Como nos recuerdan en su comunicado “luchar contra el sexismo y la misogínia es luchar contra el género, y luchar por destruir el género, es luchar por destruir la civilización patriarcal (…) Nuestra lucha es la misma”. Con más razón: no le pongamos límites a la revuelta. Que no se queden nuestros deseos de destrucción apresados en el atrapasueños. Dejemos que toda la rabia anárquica de “brujas”, “putas”, “feminazis”, “traileras”, “buchonas” y “chanclas”, hierva en nuestras venas y estallé en las calles. Este 8 de marzo (y todos los días) seamos su peor pesadilla.

¡Ni Dios, ni Estado, ni Amo, ni Marido!
¡Contra la civilización patriarcal!
¡Por el control de nuestras cuerpas y nuestras vidas!
¡Por la destrucción del género!
¡Por la tensión anárquica insurreccional!
¡Por la Anarquía!
¡El Estado-Capital, con AMLO o sin AMLO, patriarcado es lo que teje!

F.B.I. (Féminas Brujas e Insurreccionalistas)
Ciudad de México, Jueves 21 de febrero de 2019.

[1] Aquelarre Anarcafeminista Insurreccionalista e Informalista, “Continuamos propagando la epidemia de rabia anarcafeminista e insurreccionalista: Respuesta pública a un diagnóstico equivocado que circula en Internet.
A lxs anarquistas de México y el mundo, a todas las brujas en lucha en el universo.

(México) Continuamos propagando la epidemia de rabia anarcafeminista e insurreccionalista: Respuesta pública a un diagnóstico equivocado que circula en Internet.

A lxs anarquistas de México y el mundo, a todas las brujas en lucha en el universo.

Madre mía, marcha a tu habitación y cuídate de tu
trabajo, el telar y la rueca (…) La palabra debe ser
cosa de hombres, de todos, y sobre todo de mí, de quien
es el poder de este palacio”.

Telémaco, La Odisea

Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa”.

Emma Goldman

Las que nos hemos venido sumando al informalismo insurreccional desde una perspectiva anarca-feminista, y hemos constituido nuestras colectivas de afinidad, hemos sufrido el desprecio y los persistentes ataques de quienes reclamándose “cómplices de la Anarquía” les caga la madre aceptar una teoría y una práctica diferente a su “manual del (la) buen(a) anarquista”. Algunxs aun en la escena insurreccionalista nos han acusado de “brujas”, “putas”, “feminazis”, “traileras”, “buchonas” y “chanclas”. También las hay que se autoproclaman “anarca-feministas” (dentro de “federaciones” y “colectivas” extremadamente sexistas) y censuran nuestro accionar insurreccionalista con la salida de la “no-violencia”, del cumplimiento de un programa, y del supuesto evolucionismo libertario.

Sin embargo, el ataque más reciente es el de lxs bolcheviques libertarixs, que se sorprenden “porque también hay compañeras que se han dejado contagiar de rabia y arrastrar por la violencia rodriguista, y han fundado sus “grupos de afinidad” desde el anarco-feminismo, implementando el terrorismo como práctica.” Y se preocupan al considerarnos como parte de ese grupo de “jóvenes ingenuxs alrededor del mundo que caen en la trampa, entorpeciendo día a día el crecimiento del movimiento anarquista, la lucha popular contra el Estado y el capital, y la culminación del Comunismo libertario.”

Así lxs bolcheviques libertarixs tratan de impedir nuestra participación en la guerra anárquica y nos piden que regresemos a la escuela, al metate, al molcajete, al cuidado de nuestras hijas y a zurcir los calcetines. Como Telémaco a Penélopes, nos mandan a tejer a la habitación. Una vez más, el grito del poder patriarcal se viste de “libertario” y nos condena a callar y a guardanos de “las cosas de hombres”.

Antes de continuar queremos aclarar que nosotras no somos rodriguistas, y no porque no compartamos las tesis del compañero Rodriguez sino porque tampoco somos bakunistas, ni somos malatestianas, ni somos magonistas, ni somos goldmanistas. Seguímos ideas no personas.

Nosotras somos anarcafeministas y creemos que solo hay una forma de confrontar al poder y a la autoridad, y esa es la insurrección anárquica, por eso concebimos la organización anáquica de manera informal mediante las colectivas de afinidad y la conflictividad permanente contra la civilización patriarcal en conjunto. Por eso rechazamos el autoritarismo misógino de estxs bolcheviques libertarixs, y lo hacemos públicamente. Luchar contra el sexismo y la misoginia es luchar contra el género, y luchar por destruir el género, es luchar por destruir la civilización patriarcal.

No representamos a todas las compañeras anarcafeministas insurreccionalistas, solo conformamos una colectiva de afinidad más, radicada en la región centro de México. Reconocemos la lucha de todas las demás compañeras anarcofeministas insurreccionalistas, desde las que enfrentan de forma individual a la civilización patriarcal, las compañeras que lo hacen en pequeñas colectivas anónimas, hasta las que han decidido agruparse con nuevas siglas y reivindicar sus acciones. Nuestra lucha es la misma.

¡Ni Dios, ni Estado, ni Amo!
¡Contra la civilización patriarcal!
¡Por el control de nuestras cuerpas y nuestras vidas!
¡Por la destrucción del género!
¡Por la tensión anárquica insurreccional!
¡Por la Anarquía!

Aquelarre Anarcafeminista Insurreccionalista e Informalista