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Desde la zona central de Chile.

Los incendios forestales que han afectado a la zona centro y sur de Chile son conocidamente obra humana. Esto está claro, mas hace falta especificar a los responsables reales.

Estos incendios constituyen un acto ecocida, pero no basta con esta definición, como tampoco es suficiente aquella explicación mediática que indica que estos incendios son ejecutados por personas que simplemente entraron en la “moda” de provocar incendios de gran escala por placer, misteriosos pirómanos que están al acecho de zonas vulnerables el mismo día y en el momento exacto, cuando acelera el viento y asciende la temperatura.

Estos tristes eventos generan ganancias para la clase dominante chilena e internacional de varias maneras:

Primero, las mafias forestales se aprovechan de la devaluación de las hectáreas quemadas en las que existía bosque nativo (y ecosistemas de fauna y flora endémica, obviamente), y así invierten a bajo costo en estos terrenos, ahora baldíos, para invertir con plantaciones de pino y eucalipto principalmente.

Por otro lado, se genera un espectáculo mediático que genera un estado de terror exagerado en la población, donde los grandes héroes son los empresarios que invierten recursos como brigadas, helicópteros, avionetas, equipos de comunicación, entre otras cosas. Brindan así una forzada sensación de seguridad en la población que agradece a nuestros verdaderos carceleros.

También, la clase dominante aprovecha la catástrofe para darle un uso político donde entra en juego el Estado de forma explícita y legitimada. Dado el clima de inseguridad y con un discurso expresado en tono semi-neutro, se buscan culpables y se inventan nuevos conceptos policíacos como el de “violencia rural”, que por el momento no ha presentado solvencia política más que la persecución de grupos de resistencia mapuche, específicamente en la región de la Araucanía, como si fuera ésta la única región “campesina” del país, y la única donde se desarrollan eventos de violencia armada, siendo que el uso de armas y la criminalidad es una fuerte herencia colonial y latifundista palpable en el campo desde Santiago hacia el sur, las zonas subyugadas a la explotación agrícola y ganadera a gran escala en Chile. Si la violencia relacionada a las armas en la Araucanía constituye un caso especial, no hay otro motivo que la presencia policial exacerbada en la región, y el ciclo de resentimiento que de forma legítima, parte del pueblo mapuche dirige contra el Estado y las empresas extractivistas, sobretodo forestales. Obviamente, acabarán apuntando también a los sujetos incendiarios, vale decir, el sector anarquista, para variar. Ya en las noticias durante el incendio del cerro San Cristóbal este 25 de Febrero se ha esbozado y dado a luz pública las inteligentes y curiosamente específicas sospechas de la policía, pues en el frontis del zoológico habían rayados que pugnaban, no sé si simbólicamente o no, la “quema de las jaulas”.

Sabemos que este tipo de acusaciones contra mapuche y contra anarquistas es una tergiversación respaldada sólo por los medios desinformativos que utiliza el Poder. Aprovechando la profunda ignorancia y mentalidad fascista con la que educan día a día a nuestros pares de clase a través de la televisión y la confusión informativa de internet, relacionan este tipo de actos -estamos hablando de incendiar bosque nativo y asesinar especies animales no humanas-, con personas que respetan por ideología y/o forma de vida comunitaria y en relación con la naturaleza (eso último aplicable más que nada a comunidades mapuche), la vida de la naturaleza.

El pueblo mapuche en resistencia aspira a ejercer su cultura y para ello es fundamental una interrelación con el bosque y la tierra, como mundo espiritual y económico. En el caso del anarquismo, existe una histórica tradición ecologista que tiene sus raíces en figuras y discursos del siglo XIX en adelante, el anarco primitivismo, heredero del naturismo, por ejemplo, o los discursos antidesarrollistas que aspiran a la formación de localidades agrarias y asamblearias como proceso revolucionario.

De ninguna manera victimizo a anarquistas y mapuche en este punto, pues eso sería una mentira y falta de respeto a los grupos e individuos que sí asumen una postura confrontacional y abiertamente incendiaria. Lo que hay que comprender, es que el fuego mapuche y anarquista no está dirigido al bosque, al cerro, a la tierra, al “león” o puma, al hualo, a la loica, o al chercán. El fuego anticapitalista está dirigido a las jaulas de exhibicionismo, a las industrias y sus herramientas… a todo lo que sea símbolo y recurso capitalista industrial y desarrollista, pues son fuente estructural de realidades especistas y ecocidas, explotadoras y aniquiladoras de formas de vida comunitarias como las practicadas por la mayoría de los pueblos precolombinos en la actual América, que junto al Estado someten a la naturaleza y a la humanidad a la explotación y efectos lógicos como sequías, derrumbes, deshielos, acompañados de una descomposición social tremenda, que al volcarse en rebelión, los medios represivos del Estado golpean a las clases bajas y a los pueblos indígenas doble o triplemente explotados por la maquinaria racista del sistema global.

Es importantísimo que reconozcamos, como clase dominada, que la rabia motivada por este tipo de hechos está dirigida y potenciada por los medios de comunicación. La rabia es legítima y es un arma, pero no es neutral, es decir, debemos ponerla de nuestro lado, pues es fuertemente manipulada por la clase empresaria respaldada por el Estado.

Si hacemos un recuento hacia años anteriores al 2017, preguntémonos: ¿cuánta era la preocupación de las masas ante los incendios forestales?, porque incendios forestales hay hace décadas, año tras año. Sin embargo hubo que esperar hasta el 2017, cuando los empresarios se disfrazaron de héroes y trajeron el Súper Tanker, avión protagonista de su propia película sobre ayudar a un pequeño país del sur, seguido cada día por cámaras de televisión, aunque no hizo más que otras brigadas.

Obviamente una intención política, además de una vanidosa demostración de poder y perpetración del eurocentrismo y del conformismo de las masas que prefieren sentirse al alero de empresarios, que se “hacen cargo del problema”. No lo hacen, ni lo harían, ni lo harán, ¿o pensamos que se disponen a dejar de explotar la Tierra?

Los incendios del 2017 están precedidos por otra serie de incendios el año 2014, y esto ha ido en asenso, así como el negocio forestal. Y ahora, que estamos más o menos “acostumbrados” a esta violencia, los gobiernos plantean “soluciones” que curiosamente consisten en aumentar el nivel represivo del Estado.

Se ha modificado la semilla del pino radiata en la Universidad de Concepción para hacerla adaptarse a climas más fríos y así expandir su cultivo hacia zonas más sureñas. ¿Y nos parece casualidad que los incendios se concentraran en el centro sur en el 2017, y el 2019 en la región de los Ríos, de los Lagos y de la Araucanía? ¿Nos parece aún la acción de anónimos y burdos pirómanos sin objetivos claros?

Las forestales se han extendido a zonas antes no tocadas por este tipo de explotación. Así también, se han construido más vías de traslado de mercancía, junto con potenciar el mercado turístico. Las medidas policíacas que están por aplicarse, y que se están ya aplicando, están dirigidas a los territorios rurales y rural-urbanos donde parte de la población se ha comenzado a negar a la mercantilización del territorio (explotación de tierra, madera, agua, ecoturismo, zoologización de costumbres y comunidades, etc.). Esto está totalmente relacionado con la aplicación de la IIRSA o “Iniciativa por la Integración de la Región Sudamericana”, cuya funcionalidad iniciará el año 2022. Este proyecto se ha planeado bajo un gran silencio hace más o menos dos décadas y es uno de los grandes proyectos logrados gracias a las políticas posteriores a las dictaduras latinoamericanas financiadas por el norte occidental, especialmente EE.UU. Esto incluye a la dictadura militar y todos los gobiernos democráticos desde 1990 en adelante, en el caso de Chile, por su apoyo directo a esta iniciativa colonial, o por brindar los medios necesarios para su aplicación en la actualidad, por ejemplo, los tratados de libre comercio y los “fomentos a la inversión privada” en el ámbito agrícola y forestal. Se están recrudeciendo los mecanismos de explotación, ampliando el espectro extractivista neoliberal, y reduciendo al Estado a una función represiva, deslegitimado (auque sea sólo de manera espectacular), por las propias empresas, cuyos representantes o lacayos vociferan que el Estado no tiene los medios suficientes para combatir la crisis ecológica, los conflictos territoriales o el cambio climático. En el fondo, el Poder de manera cada vez más explícita y aceptada está en manos de las empresas.

Antes de terminar, cabe responsabilizar a la clase política y empresarial del desastre ecológico y social que hoy en día se vive en Sudamérica, en el caso chileno de las forestales, a los Matte y los Angelini.

A lxs anarquistas, les invito no sólo a posicionarse de manera explícita ante estas situaciones, si no a aprender a defenderse del desprestigio y satanización que la clase dominante hace del anarquismo ante el pueblo. Con esto voy a que queramos o no, estamos inmersos en una lucha de clases donde los empresarios, el Estado y los medios de comunicación nos llevan golpeando por años y se aventajan a pasos gigantescos.

Hemos de discernir bien a la hora de fijar las responsabilidades sistémicas en lo que se refiere a los asuntos ecológicos y sociales. La misantropía no es la respuesta como tampoco lo es el pacifismo de las modas ecologistas o las ferias alternativas. ¿Por qué digo esto? Pues, porque la destrucción de la Tierra y de la vida como la comprendemos -los ciclos geoquímicos, del agua y del aire, la alimentación libre, la fauna y la flora libre y autosuficiente, por ejemplo, un medio que permite la autonomía comunitaria-, no podemos achacársela de manera abstracta a conceptos como “la Humanidad”. Es cierto que somos la única especie que se ha dedicado a explotarse a sí misma, a destruirse y a destruir la vida de otros seres y contextos naturales, pero esto se ha visto potenciado únicamente por la industrialización y las políticas globalizadoras, respaldadas por una cosmovisión totalitaria, racista y colonial inseparable del capitalismo y las ideologías europeas desde la conquista de este continente. Por lo que más que a la Humanidad como concepto abstracto, lejos de aquel romanticismo, apuntaremos a los grupos económicos, al Estado, a la clase política, a la industrialización, a los medios de desinformación masiva que contagian su ideología, a las herramientas del desarrollo y al desarrollo en sí mismo, que bajo la idea de sustentabilidad pretende mostrarse como salvación de los males eco sociales que nos amenazan cotidianamente, despolitizándola situación, mostrando el interés económico como un interés de toda la población. Sustentar el desarrollo no es otra cosa que sustentar al capitalismo, dándole más duración en el tiempo y aplazando su inevitable caída, pues las medidas actuales que se están tomando en el ámbito extractivista no demuestran otra cosa que su inminente caída, refiriéndome a décadas, por supuesto.

Por último, invitar a nuestra gente, nuestros iguales de clase, a ser crítica con la industrialización y el desarrollo económico, siempre acompañado de la explotación de recursos y generador inevitable de descomposición y crisis social, ya sea por motivos medioambientales, económicos, o por la imposición de estilos de vida sometidos al ritmo de la producción industrial.

Sudamérica, en los planes globales de dominación, cumple un rol primario, básicamente sostiene la estabilidad económica y socio-política del norte, es decir, Norteamérica y Europa. Ningún modelo estatal de gobierno interno puede superar esta imposición geopolítica.

Desde el sector anarquista, no se busca un mercado “justo” o un modelo de producción sustentable, pues la destrucción de la Tierra es inherente al capitalismo, sea empresarial o sea estatal, como en los modelos de Rusia, China o Venezuela (economías basadas en la industrialización y explotación humana pro artefactos tecnológicos, o la explotación de recursos como el petróleo). La salvedad de esta situación está en manos del pueblo organizado de forma autónoma, apartado de las empresas y las instituciones estatales, y con la fuerza suficiente para construir un medio asambleario, local y autónomo, idealmente una reconstrucción ecológica de la vida. En el centro sur, por ejemplo, por sus condiciones climáticas, es posible un estilo de vida agrario. Sin embargo, combatir será totalmente necesario y crear redes internacionales de sabotaje, de ataque y de defensa territorial en general.

Solidaridad anticarcelaria y libertad para lxs seis compañerxs del caso “21 de Mayo”.

Desde el centro sur, río Mataquito.
Lombriz de Charco.

Escrito realizado por Chaya Tlilli donde se hace un análisis anarquista sobre la Ley de Seguridad Interior en México, dejando en claro que más allá de una lucha específica contra una ley en particular, la propuesta anti-autoritaria es una lucha constante y permanente contra el control y la vigilancia que ejerce el Estado en sí y contra el desarrollo de cualquier sistema de dominación, en este caso el sistema tecno-industrial el cual marca la pauta de muchos de los aberrantes acontecimientos sociales  que vivimos en la actualidad.


La aprobación de la Ley de Seguridad Interior (LSI) en México, es un síntoma de la necesidad del capitalismo global por renovar sus cotos de poder y la expansión de su progreso económico en beneficio de la sociedad de clases y su cosmovisión antropocéntrica. En orden a la represión de expresiones contrarias a sus intereses o que no favorezcan al dominio global, el cual va acompañado del despojo y apoderamiento de tierras, vientos y aguas, de explotación de “recursos energéticos” y de cuerpos humanxs y animales, el Estado ha venido generando los cambios legales pertinentes para alcanzar sus objetivos. Si bien la LSI es una expresión latente a nivel jurídico del avance tecnológico industrial mediante el totalitarismo y la militarización de la sociedad, desde nuestra perspectiva anarquista, su aprobación no señala el punto de partida de la militarización del país o de su actividad endurecida contra las resistencias, ya que en los hechos el ejército ha sido desplegado social o específicamente desde prácticamente siempre en los momentos de tensión política y económica en México, ejemplos históricos que visibilizan esta práctica sobran:

  • 1968, la histórica masacre de Tlatelolco, donde fueron muertxs miles de estudiantes.

  • La cacería de guerrillerxs y comunistas en los 60’s, consolidando prácticas de tortura.

  • La militarización y combate armado en Chiapas en los 90’s, contra la insurrección indígena y zapatista.

  • Resalta un caso poco conocido a raíz del temblor que destruyó la Ciudad de México en 1985, donde por motivos de las labores de rescate, salieron a relucir de entre los escombros de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal diversas cárceles clandestinas donde se torturaba y asesinaba a personas no gratas1.

  • La matanza de Acteal en 1997, donde militares dispararon contra indígenas tzotziles y abrieron los vientres de mujeres embarazadas llenándolos de piedras.

En la actualidad lejos de disminuir esta tendencia, la violencia perpetrada desde las fuerzas estatales ha incrementado, los cuerpos de seguridad han ido adquiriendo y actualizándose en su equipo e infraestructura, han expandido su sofisticación a otros sectores de las fuerzas de control, adiestrando militarmente a las antiguas policías y creando nuevos cuerpos policiacos como la gendarmería, la fuerza civil, la policía estatal o la policía militar, desplegando a la Marina en ciertas zonas y concretando pactos y alianzas con el narco y con el gobierno de Estados Unidos. Precisamente uno de los pactos que permitió el desarrollo cuantitativo y cualitativo de los aparatos de represión estatales fue la Iniciativa Mérida2, una medida de cooperación internacional contra el crimen organizado llevada a cabo cuando el presidente de México era Felipe Calderón y el de Estados Unidos George Bush, un antecedente que no se puede dejar de lado si queremos trazar una línea histórica del estado actual de control y represión.

No hay que dejar de lado que el narco se ha configurado como el “sujeto político enemigo” para justificar la militarización, sin embargo desde una perspectiva anti-autoritaria y sumando esto a la crítica anti-estatal, el narco y la denominada delincuencia organizada no deben ser tomados como enemigxs montándose a la visión ciudadanista y simplista de la inseguridad, o de que son grupos que actúan fuera del marco de la ley, sino porque estos en los hechos llevan a cabo la búsqueda del Poder mediante las mismas herramientas, vías y objetivos, contribuyendo de la misma manera a la dominación social y a la explotación de la Tierra; no es casualidad que para mantenerse con poder, estos grupos tengan que estar vinculados y participando en los gobiernos y sirviendo como brazo paramilitar o parapolicial para atacar a las diversas luchas y a sus participantes encarcelándolxs, desapareciéndolxs o asesinándolxs. Una de las más conocidas tácticas gubernamentales en México es achacar a lxs rebeldes cualquier nexo con el narco para perjudicarlxs y desacreditar las luchas.

La brutalidad de la represión estatal nunca ha disminuido, por el contrario se ha mantenido, y en ocasiones ha incrementado, como lo demuestran los siguientes ejemplos más o menos actuales:

  • En el 2006 México experimentó el inicio de la denominada “guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado” la cual ha servido de pretexto para reprimir, encarcelar o asesinar a activistas sociales de diversa índole, contando hasta la fecha con un aproximado de 200 mil muertos, 39 mil desaparecidos y 350 mil desplazados, atribuyendo muchos de estos casos a algún vínculo con el “crimen organizado”.

  • También en el 2006 durante la insurrección popular en Oaxaca, las desapariciones y torturas de sublevados estuvieron a la orden del día, muchos de lxs desaparecidxs eran trasladadxs en helicópteros y aventados desde los aires, llevados cárceles clandestinas donde eran torturadxs y asesinadxs.

  • En el 2014, la desaparición y asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en Guerrero, caso en el que por diversos medios se ha comprobado la participación del Ejercito Nacional.

  • En 2015, en Ostula, Michoacán, militares abrieron fuego contra un bloqueo carretero de comuneros en respuesta a la detención de un autodefensa, muriendo un niño de 12 años. Esta comunidad se ha organizado en autodefensa y ha recuperado tierras acaparadas por caciques y narcos3.

  • También en 2015 tenemos el Caso Narvarte en donde fueron asesinadxs el activista de fotoperiodismo Rubén Espinosa y la activista social Nadia Vera junto con otras tres personas, en situaciones no muy claras, en donde salían a relucir huellas de violación a las mujeres y heridas de bala en las cabezas de las víctimas, hecho del cual se responsabilizaba al Gobernador de Veracruz Javier Duarte4.

  • El 2016 en Huajuapan, Oaxaca fue torturado, atropellado y finalmente asesinado por la policía el compañero anarcopunk Salvador Olmos García quien participaba en la Radio Comunitaria Tu Un Ñuu Savi y siempre se mantuvo en diversos proyectos autónomos y solidarizándose con diversas causas regionales y relacionadas con la movida punk/anarquista5.

  • En 2018 se reporta que dentro de una academia de policías en Veracruz, estos practicaban técnicas de tortura con personas secuestradas por policías de elite y posteriormente eran aventadas a un espacio donde tenían tigres y cocodrilos para ser aniquilados o enterradas bajo las instalaciones6.

  • También en febrero del 2018 en Santa María Huatulco, Oaxaca, fueron asesinadxs por un grupo de sicarios judiciales 3 integrantes de la organización indígena CODEDI, mientras se encontraban realizando una caravana. Uno de los integrantes de esta caravana Abraham Rodríguez ya habría sido encarcelado por 7 años por su involucramiento en las luchas y la organización. En esta zona de Oaxaca se viene resistiendo desde varios años atrás contra la aniquilación y cooptación de los pueblos indígenas, la destrucción de sus áreas naturales y su acaparación por empresas nacionales y extranjeras para gestionar megaproyectos productivos e industriales7.

La tecnología siempre apunta al control

A todos estos hechos sumamos los adelantos tecnológicos en cuestión de espionaje y vigilancia, que el Estado y los grupos corporativos han venido utilizando contra opositores, activistas, periodistas e inclusive anarquistas, prueba de ello acontece en el 2016 cuando algunos compas recibieron mensajes de spyware en sus teléfonos8. En el 2011, agencias federales mexicanas gastaron aproximadamente 80 millones de dólares en un programa de espionaje de la empresa israelí Pegasus9, que mediante virus y links falsos acceden a computadoras y teléfonos celulares con el fin de monitorear su actividad y obtener información. La filtración de datos personales por  facebook y la comparecencia de Zuckenberg frente a los tribunales Estadounidenses no debería de pasar desapercibida, estos hechos nos van mostrando la vulnerabilidad en estos medios. En las calles el incremento exponencial de las cámaras de video vigilancia CCTV, nos siguen dando indicios del futuro de control tecnológico al que nos acercamos; por más bondades que nos ofrezcan, estas tecnologías complejas nacen desde el Poder, desde el capitalismo y sus necesidades y por lo tanto nunca dejaran de apuntar al control y al consumismo, es por ello que ya que estamos inmersos dentro de una realidad de dominación tecnológica se haga importantísimo para todxs lxs que se atreven a desafiar el orden establecido el actualizarse en los mecanismos de seguridad cibernéticos en esta era del Big Brother digital y/o limitar la influencia de este en nuestras vidas. Esperemos que esto dicho no haya sido nada nuevo para lxs compañerxs.

Contra el Estado en sí

En conclusión lejos de las visiones reformistas que exigen al Estado un óptimo y no corrupto uso de las fuerzas armadas apegado a la legalidad, que reclaman por la inconstitucionalidad de los militares en las calles, por su uso únicamente en cuestión de amenazas a la Soberanía Nacional, entre otras de este tipo, los anarquistas debemos mantenernos firmes en nuestro principio anti-autoritario y por lo tanto contra el Estado y su aparato militar sean estos del color que sean. El hecho de que la LSI apruebe legalmente cateos o actos judiciales sin la necesidad de una resolución judicial específica, es un hecho que agrava la situación totalitaria a la que México se va acercando, pero que en realidad ya era una práctica histórica del Estado Mexicano. Es importante recalcar que esta situación, como lo habíamos expresado anteriormente, es un síntoma local de una cuestión global: una nueva vuelta de tuerca del capitalismo, y que esto no se restringe a una cuestión meramente administrativa, en cuanto a si es la izquierda, el centro o la derecha la que está en el Poder; independientemente de sus propias agendas políticas e ideológicas, el proyecto tecno-industrial tiene una lógica inamovible en la cual los Estados Nacionales activan sus fuerzas armadas militares, paramilitares y policiacas cuando el mercado lo demanda, siempre en favor de las corporaciones nacionales y multinacionales, legales o ilegales, con el fin de implementar los proyectos extractivistas para generar más energías (“limpias” o no limpias) y más producción de mercancías con las que dar continuidad a la expansión capitalismo, a los avances tecnológicos dirigidos a la artificialización de la vida y a proyectar el consumo de las masas y el enriquecimiento de las cúpulas; y de paso, con todo esto, poner a raya a las diversas fuerzas de oposición que obstaculizan de diversas maneras los planes del dominio.

Para afirmar estas cuestiones nos basamos en los hechos: el creciente y selectivo encarcelamiento, asesinato y tortura de activistas, indígenas y campesinos que defienden mares, bosques, selvas, montañas, desiertos y ríos y de la represión selectiva a otros movimientos anti-sistémicos o sociales; podríamos decir que esto es una tendencia a nivel mundial que ha venido acompañada del aumento de manifestaciones de carácter racista, xenófobo, nacionalista, sexista y de diversos tipos de autoritarismos propagados socialmente.

Hablar en general de activistas y no solamente de los compañerxs anarquistas, no significa que apoyemos las formas y las ideologías desde las cuales emprenden su forma de lucha, que por lo regular están enmarcadas desde la idea del Estado de Derecho, los Derechos Humanos, la constitucionalidad o los buenos gobiernos, y que por lo tanto son manejadas y cooptadas muchas veces por el Estado, limitando la revuelta y las posibilidades de la autogestión de la lucha. Hay que tener en claro que la represión no solo nos toca a los anarquistas si no a cualquier estorbo social. Es por eso que creemos en el posicionamiento permanentemente contra las dinámicas de la autoridad. Mencionar los diversos acontecimientos y personajes nos ayuda a dar seguimiento a una línea histórica del Estado que reafirma y nutre nuestra postura, y nos dota de argumentos reales y hechos concretos para seguir extendiendo y propagando la crítica y práctica anti-autoritaria, preparándonos para afrontar las nuevas condiciones y teniendo siempre presente que sin importar las transformaciones del Estado y las reformas legales, estas tienen un carácter siempre temporal, que en cualquier momento podrán desobedecer, como toda la vida lo han hecho; los Estados tienen un mal congénito que es la hipocresía entre lo que dicen y lo que hacen. Para nosotros la libertad, la autonomía, la autodeterminación y el respeto por la naturaleza y lo salvaje no se encuentran en los códigos jurídicos sino en nuestras propias manos, en nuestra conciencia y nuestra voluntad de actuar. Como bien dicen por ahí “Quien hace la ley hace la trampa”.

México, Junio del 2018.

Chaya Tlilli

Notas:

1 https://www.proceso.com.mx/142160/con-el-sismo-aparecieron-carceles-clandestinas-en-la-procuraduria-del-distrito-y-en-hoteles-cercanos

2 https://expansion.mx/nacional/2017/04/09/10-anos-de-la-iniciativa-merida-un-recuento-de-la-cooperacion-entre-mexico-y-eu

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150213_mexico_eeuu_iniciativa_merida_narcotrafico_an

5 https://www.centrodemedioslibres.org/2016/06/26/policia-de-nochixtlan-asesina-a-salvador-olmos-companero-punk-de-los-medios-libres/

7 http://colectivoautonomomagonista.blogspot.com/2018/02/no-mas-muerte-y-miseria-para-nuestros.html

8 https://es-contrainfo.espiv.net/2016/03/01/mexico-irreductibles-ante-el-poder-y-ante-su-represion/

9 https://www.nytimes.com/es/2017/06/19/mexico-pegasus-nso-group-espionaje/

El siguiente escrito elaborado por el venezolano Humberto Decarli quien ha colaborado en diversas ocasiones con el periodico El Libertario,  realiza una comparación entre AMLO y el Chavismo y los regímenes castrenses (o con una gran preponderancia militar) que se han desarrollado en ambos paises. Todos los sectores que compiten contra MORENA vienen hablando de que este movimiento llevará a México a una realidad como la que en la actualidad se vive Venezuela. A millones de años luz de pensar en cualquier sector partidista y pro-estatal como una opción, si vale la pena desmontar mitos y conocer la linea histórica que se ha vivido en esta región.

También tenemos que recalcar que nos alejamos de la idea del autor de “incorporar al país de los aztecas al mundo institucional, de desarrollo sostenido y de respeto a los derechos humanos, que tanta falta le hace.” Por lo que siempre propagaremos la idea de la ruptura con el Estado, el Capitalismo,la artificialización industrial y por la recuperación de nuestras vidas de manera autónoma.

¡Muerte al Estado! ¡Contra el sistema tecno-industrial! ¡Contra la democracia y su reformismo!  ¡Contra la institucionalización de la rebeldía! ¡Siempre anti-militaristas! ¡Gane quien gane siempre en subversión anárquica! ¡Por la Anarquía y la Autonomía!


México: Viejos y nuevos mitos, con la opresión de siempre

El próximo domingo primero de julio se define el destino electoral en México. Compiten dos candidaturas con posibilidades de éxito, la de Andrés Manuel López Obrador (también conocido como AMLO o el Peje) y Ricardo Anaya. El primero encabezando una coalición abigarrada, integrada por su partido Morena aunado al Partido del Trabajo y una formación de centro derecha. El último apoyado por el conservador P.A.N, y el antiguo movimiento de AMLO, el PRD. Son bloques populistas donde no hay proposiciones para incorporar al país de los aztecas al mundo institucional, de desarrollo sostenido y de respeto a los derechos humanos, que tanta falta le hace.

Es menester darle unas pinceladas al proceso independentista, al devenir del siglo diecinueve y a la Revolución Mexicana para entender los resultados de unas iniciativas cuya génesis todavía repercuten en la subjetividad social de los mexicanos. Prescindir de esas referencias sería dejar un vacío en el análisis.

México independiente

El esfuerzo de separación del imperio español fue adelantado por los sacerdotes: Los curas Morelos e Hidalgo fueron los precursores y murieron abatidos por el imperio español en el contexto de una lucha heroica. Ulteriormente hubo la organización del ejército trigarante que dio frutos para que el Virreinato de Nueva España rompiera con los hispanos. Fueron tres ejércitos comandados por Vicente Guerrero, Antonio López de Santa Anna y una organización bélica al servicio de los ibéricos cuya cabeza fue Agustín de Iturbide. El trío de organizaciones armadas se unió para decretar la secesión del imperio español.

De los tres oficiales, Iturbide se declaró emperador en un tiempo corto; Guerrero quedó fuera del ámbito político y López de Santa Anna fue el caudillo que copó la escena del poder mexicano durante parte del siglo diecinueve. Es importante destacar que la independencia continuó con la segregación de los aborígenes como lo había efectuado durante la etapa colonial. Incluso fueron aplastados, con amplia resistencia, las tribus del norte como los apaches y los comanches, en una actitud excluyente y racista.

El siglo diecinueve fue aciago

Hubo acontecimientos estelares como la reclamación financiera francesa culminada con la ocupación gala del territorio azteca posteriormente retirada por haber satisfecho sus acreencias pero un alto militar, Maximiliano de Habsburgo, se declaró emperador apoyado por algunos generales mexicanos. Todo terminó con su derrota y fusilamiento, al igual que a los cuadros militares nativos.

También aconteció la provocación americana con la autonomía de Texas, llena de colonos del norte. Se declaró independiente pero después de las batallas de San Jacinto y El Álamo, Sam Houston formalizó la separación del vecino del sur. Ulteriormente se incorporó como un Estado de la unión.

Siguió una invasión yanqui que le costó a México más de la mitad de su espacio físico, los estados de California, Nuevo México, Arizona, parte de Nevada, Colorado, Oklahoma, Wyoming y Kansas incluyendo la toma de ciudad de México por tropas americanas culminado en el Tratado de Guadalupe-Hidalgo, con las pérdidas territoriales mencionadas allí reconocidas. El expansionismo norteño se había completado.

La defenestración de Porfirio Díaz

La larga dictadura de Porfirio Díaz culminó con su derrocamiento dado el desgaste de tan cruel gobierno. Se exilió en Francia y un empresario moderado, Francisco Madero, asumió la primera magistratura por haber ganado los comicios. Concomitante se dio la llamada Revolución Mexicana con el ejército campesino de Emiliano Zapata al sur; Pancho Villa al norte y los ácratas dirigidos por el periodista y luchador social Ricardo Flores Magón además de Librado Rivera y un intelectual prestado a la lucha armada, Práxides Guerrero, quien murió en combate en el norte. Los libertarios del prístino Partido Liberal Mexicano formaron la comuna de Tijuana, en alianza con los obreros americanos nucleados en los Trabajadores Industriales del Mundo, los wobblies. Sin embargo, Madero en combinación con Washington, atacó desde el límite norte de la frontera al permitirse al ejército mexicano entrar a territorio estadounidense y por el sur desde territorio mexicano, alcanzando derrotar ese experimento social.

Zapata presentó el interesante Plan de Ayala proponiendo una reforma agraria y a la postre fue asesinado por un miembro de las fuerzas armadas infiltrado. Doroteo Arango, “Pancho Villa”, fue muerto después de su retiro de la política. Madero y su vicepresidente, fueron asesinados en una carretera y Ricardo Flores Magón, en una cárcel de San Luis, Missouri, y sus hermanos también fueron perseguidos.

La posibilidad de una transformación social fue truncada por los militares. Si bien es cierto que el porfiriato fue superado, las fuerzas armadas permanecieron incólumes y de allí todos esos atentados contra los políticos no vinculados a los sectores castrenses. Solo quedó de la caída de Díaz la conciencia de la no reelección, precisamente para evitar la eternización de los mandatarios y hasta ahora se ha cumplido ese principio.

Instalación de la dictadura priista

El proceso devino en gobiernos militares sucediéndose como presidentes los generales Álvaro Obregón, Venustiano Carranza, Plutarco Elías Calle, Adolfo Huerta y Victoriano Huerta. Se institucionalizó la dictadura perfecta, Vargas Llosa dixit, con el Partido Nacional Revolucionario llamado tiempo después P.R.I. Fueron años de represión, corrupción, malas decisiones y sobre todo, ese temor ante el vecino de Norteamérica.

Así las cosas, la larga noche del PRI tuvo su némesis con el sempiterno partido menor y alterno, el PAN, liderizado por Vicente Fox un empresario recordado por su ignorancia, como señalar que “José Luis” Borges fueuno de los premios Nóbel de literatura de América Latina, o las frases infelices y misóginas como sostener que durante su mandato se redujeron las lavadoras de tres patas, en clara alusión a las mujeres.

Nuestra región está plagada de cuadros políticos organizados presentados como alternativas pero simplemente cubren el espectro necesitado por el poder para conservarse y reproducirse. En el caso mexicano en principio fue un modelo unipartidista con el PRI mas hubo necesidad de remozarse y apostaron al conservador PAN como dispositivo de mantenimiento del estatus. Además, la escisión del PRI, el PRD, nada distinto ha demostrado. Para colmo, en 1981 el ministro de finanzas Silva Herzog reunió a los acreedores para anunciarles la cesación de pagos por los exangües activos públicos y tuvo que avenirse con los organismos multilaterales para seguir la operación pública así como pagar la descomunal deuda externa.

Finalizado el mandato de Fox el PRI recuperó el gobierno con la dudosa elección del presidente Felipe Calderón, quien tuvo la desacertada política de militarización del combate al narcotráfico con pésimos resultados traducidos en más de cien mil muertos en violación reiterada de los derechos humanos pero el tráfico siguió intacto.

Cuando el mundo del dominio internacional celebraba la asunción de un tecnócrata, Carlos Salinas de Gortari, un hecho ocurrido al inicio del año 1994 le aulló al mundo que México estaba postrado socialmente. Fueron los zapatistas quienes al comienzo pretendieron elaborar nuevas formas de administración comunal, insurgiendo con las armas y en un juego político magistral supieron alternar el fusil con las iniciativas pacíficas.

La oscuridad priista estuvo signada por un control absoluto del poder concentrado, una ingente corrupción estructuralizada, una sociedad desigual, una emigración enorme hacia el norte y la represión como parte de la cotidianidad. Era la nación estereotipo de la “mordida”, la pobreza era un referente de identificación y las masacres han sido su marca de fábrica. Tlatelolco, en la Plaza de las Tres Culturas, en la cual murieron más de cuatrocientos estudiantes, el “halconazo” en la UNAM, la de Aguas Blancas, la de Acteal, la de Atenco y Ayotzinapa, fueron las más connotadas y hay un estigma caracterizador para todas: la impunidad para los cuerpos militares y policiales.

Ni que agregar con el establecimiento del narcotráfico en las zonas fronterizas con Estados Unidos, donde reside el gran consumo de estupefacientes y el rentable negocio del lavado proveniente de ese comercio. Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Nogales y Monterrey son urbes significantes de este grave flagelo.

Igualmente, en materia electoral no existe excepción ante estos valores de las cúpulas. Los fraudes han sido palmarios como por ejemplo el realizado a Cuauhtémoc Cárdenas, a quien se le impidió ganar en el año 1988y a López Obrador en el año 2006.

Surgimiento de El Peje

AMLO es un dirigente surgido de las filas del PRI y cuando hubo la división generadora del PRD, con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo a la cabeza, se fue con la disidencia. Allí hizo carrera y ante las dos fallidas candidaturas del hijo del general Lázaro Cárdenas, irrumpió como Jefe de Gobierno del Distrito Federal y desde ese cargo siguió como candidato presidencial. Le impidieron el triunfo en la elección de 2006 mediante un espantoso fraude urdido por el gobierno y las organizaciones PAN y PRI. Concurrió nuevamente para competir por la máxima magistratura en el año 2012 y perdió con un mayor margen ante Enrique Peña Nieto pero de todas maneras cantó su protesta por el ventajismo existente.

Finalmente, renunció al PRD y formó MORENA y en una coalición denominada Juntos Haremos Historia, en asociación con el Partido del Trabajo y el derechista Encuentro Social, conforma la plataforma electoral actual. Ha sido un obsesionado con la presidencia del país, como Salvador Allende en Chile y Rafael Caldera en Venezuela, y ahora, en su tercera ocasión, tiene reales posibilidades de ganar reproduciendo la experiencia de los dos líderes antes mencionados en ese esfuerzo, quienes lo lograron tras varias oportunidades negativas.

Significación de su triunfo en la región

A escasos días del acto comicial, la ventaja de López Obrador parece inalcanzable, estimada en más de un veinte por ciento sobre su más cercano seguir, el panista Ricardo Anaya. La victoria de López Obrador ha suscitado muchas interpretaciones, preocupaciones y angustia porque lo ubican en el populismo de izquierda con aproximaciones ciertas hacia el totalitarismo. Los más escépticos lo señalan de querer llevar a México a las experiencias tétricas de Venezuela, Nicaragua o Cuba y quizá no les falte razón pero las circunstancias determinan lo poco probable de reeditar en el país de Carlos Fuentes esos fracasos.

Existen muchos motivos para pensar algo como lo antes expuesto. Primero, AMLO es un populista sin hesitación alguna. Proviene de ese aparato demagógico, el PRI, siguió con algo similar, el PRD, y ahora tiene una réplica, MORENA. Sus tesis se afincan en la intervención exacerbada del Estado en los asuntos nacionales. Segundo, a pesar de su cercanía con sectores de la izquierda estalinista no tiene una plena identificación con ellos. Tercero, el ejército mexicano viene de una larga formación que data del siglo diecinueve. Es una organización bien consolidada con el modelo establecido por el PRI y la corrupción ancestral de la nación. Existe algún grado de institucionalidad, muy precaria, pero la hay.

López Obrador no es Chávez

Si hiciéramos alguna comparación con Venezuela veríamos las diferencias entre ambos Estados. El ejército venezolano es creado por Juan Vicente Gómez para lo cual contrató al chileno de mentalidad prusiana Samuel Mc Gill. Lo fundó con criterios profundamente autoritarios y rígidos y así se mantuvo durante todo el siglo veinte y el actual. El aparato armado mexicano, como ya lo aseveramos, viene de una gran tradición severa desde el siglo diecinueve. Venezuela puede catalogarse como cuasipretoriana si atenemos la taxonomía del coronel José Machillanda. México también lo es pero en menor grado.

El puntofijismo fue incapaz de apuntalar un proceso de institucionalidad democrática, razón por la cual Hugo Chávez cometió toda clase de desafueros y todo se sostuvo inalterado. Un poder judicial, una fiscalía del ministerio público, una contraloría y una defensoría del pueblo al servicio del gobernante de turno y con una filosofía de hegemonía del poder no podían resultar de otra manera. El pacto de Nueva York funcionó bien en Venezuela en materia de corrupción pero no en convertir a los administradores de la violencia del Estado en una organización profesional sino en una guardia pretoriana. En México se ha respetado el principio de no reelección y difícilmente AMLO pueda cambiarlo al igual que su relación con los uniformados porque no se puede preterir que es un civil y el ejército siempre estuvo coaligado con el PRI impidiendo un desbordamiento de sus competencias.

Finalmente, El Peje no es Hugo Chávez. El primero proviene de las filas del PRI, esun civil, es autor de varios libros sobre políticas públicas y su ideología es el clientelismo. El caudillo se Sabanetano tuvo trayectoria política, fue un militar conocido por su efímera aparición mediática ante un país desesperado por el fracaso de la llamada cuarta república, su ideología era una mezclade populismo peronista, neofascismo y castrismo. Coinciden en el populismo pero uno tiene un componente militarista que no posee el otro.

Colofón

Definitivamente AMLO continuará la tradición política inaugurada por la frustración de la Revolución Mexicana implementará las decisiones propias de un devenir como el del PRI y el PAN. Se ha denunciado la existencia de un pacto con Peña Nieto para garantizarle la impunidad y seguramente se ha reunido con representantes de Donald Trump para darle seguimiento a las perturbadas relaciones entre los complicados vecinos.

En conclusión, esta nación tendrá una administración de naturaleza populista con contenido de la izquierda tradicional pero tiene un corsé significado por el entramado de descomposición del modelo de poder y el grave peligro del narcotráfico instalado en sus entrañas. Ciertamente configura una continuidad de la trayectoria instaurada por los milicos destructores del acontecimiento que pudo cambiar de rumbo, la insurrección popular surgida a la caída de Porfirio Díaz. Como lo describimos y narramos antes, hasta el presente ha sido muy aciaga la historia del país del tequila, las tortillas y los charros…

Humberto Decarli

Venezuela, 2018.