(Chile)Nada ha acabado seguimos en revuelta contra toda autoridad.CPublicación Confrontación.

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Compartimos texto de nuestro nuevo número de CONFRONTACIÓN y la versión para imprimir. Quienes deseen obtener copias físicas o apoyar con la distribución pueden escribir a confrontacion@riseup.net

¡NADA HA ACABADO!

SEGUIMOS EN REVUELTA CONTRA TODA AUTORIDAD.

A un año del inicio de la revuelta desatada en Chiledesde el 18 de octubre de 2019, seguimos propagando CONFRONTACIÓN.

Saludando a todxs quienes se han mantenido activxs en la lucha contra el orden establecido antes, durante y después del llamado «estallido social» continuamos en la calle con un nuevo numero impreso.

Estamos en los días en que se cumple un año desde el 18 de octubre y traemos con nosotrxs la rabia anárquica hacia este sistema opresor con el calor de los momentos de lucha que seguimos compartiendo entre compañerxs y con cómplices circunstanciales y solidarixs al calor de la revuelta.

Tenemos también la memoria fresca de cada escena de represión y violencia estatal sobre nuestrxs cuerpxs/mentes y lxs de tantxs asesinadxs, torturadxs, agredidxs y mutiladxs. Agregamos al contexto actual el plebiscito del día 25 de octubre para un posible cambio en la Constitución, una trampa institucional que no nos convoca ni nos representa.

Como cada momento en la historia, nuestro contexto tiene sus propias posibilidades, dificultades y desafíos que configuran el escenario de lucha. Acá queremos compartir algunas reflexiones, interrogantes e ideas prácticas que sirvan para conectarnos con las inquitudes y deseos de aquellxs que se niegan a permitir el triunfo de la normalidad impuesta por Poder y de las ilusiones democráticas puestas hoy a la orden del día.

POR UNA VIDA LIBRE CONSTRUIDA SOBRE LAS RUINAS DEL VIEJO MUNDO DEL
ESTADO Y EL PODER.

Para quienes desde hace años hemos propagado la revuelta en palabra y acción contra toda autoridad, la lucha no pasa por los cambios en el aparato del Estado. Llevamos un año ya de una revuelta que posee componentes variados y cuyo horizonte de ruptura con el orden establecido logró lamentablemente ser entrampado por la ilusión de supuestos cambios estructurales a partir de la posibilidad de una modificación constitucional, solución reformista pactada por la clase política en noviembre de 2019 ante la imposibilidad de detener el avance infrenable de una revuelta violenta sin lideres ni dirigentes.

Con mayor o menor desconfianza hacia el proceso electoral constituyente, amplios sectores se han plegado a las soluciones ofrecidas por la institucionalidad, canalizando las energías y debates hacia ese escenario, con lógicas similares al plebisicito realizado en 1988 para retornar a la democracia por la vía pacífica luego de casi una década de protestas masivas y accionar subversivo antidictatorial. Ese plebiscito -como experiencia que traemos hasta el presente- surgió también del pacto entre la dictadura y una clase política dispuesta a asegurar la pacificación social y la continuidad del regimen económico y político imperante.

POR FUERA Y EN CONTRA DE TODA INSTITUCIÓN, CÁRCEL Y LEGALIDAD.

La historia demuestra que toda ilusión y cambio parcial vale para el poder si se trata de de poner freno a las rupturas que permitan imaginar/construir formas de vida y de acción opuestas al Estado y la autoridad.

La experiencia histórica entrega variados ejemplos que demuestran que quienes administran el orden social buscan siempre proteger su sistema y, de ser necesario, se abren a la posibilidad de reinventar las páginas de sus propias constituciones escritas con sangre, represión y fórmulas autoritarias que garantizan la continuidad y dependencia con el Estado. Pero no les daremos en el gusto.

La legalidad, la justicia estatal y las soluciones insitucionales siempre han buscado perpetuar el orden social contra el cual nos levantamos en CONFRONTACIÓN con lo existente. Por eso los reclamos ciudadanos para que haya justicia en contra de los agentes que llevan a cabo la represión o los llamados a «abolir» las intituciones policiales y penintenciaras no tienen sentido real si no se plantean desde la destrucción del poder, del Estado y la sociedad carcelaria en la que vivimos.

QUE LA REPRESIÓN NO DETENGA LA INSURRECCIÓN

Siendo parte de los hechos actuales, sabemos que la vigilancia y la represión están literalmente a la vuelta de la esquina. Sabemos que el paso de la pandemia no solo trajo una crisis socioeconómica y sanitaria producto de la evidente opción estatal por proteger al modelo empresarial -opción que nada de nuevo tiene-, sino que también hemos visto cómo ha aumentado la instalación de cámaras, el uso de drones y la normalización de una vida cotidiana marcada por la presencia militar, el toque de queda, el monitoreo tecnológico a los desplazamientos y las restricciones de movilidad.

Sabemos también lo que sienten, piensan y viven lxs compañerxs que aun en prisión mantienen viva la llama de la revuelta, a quienes no dejamos a su suerte en las jaulas del poder.

Por todo esto, asumimos la importancia de cuidarnos y conocernos entre nosotrxs mismxs, de afilar nuestras prácticas e ideas, de conocer cada vez más al enemigo y cómo funciona su represión, no para quedarnos en la denuncia de las injusticias, al contrario, para continuar luchando aun a pesar de la sofisticación del control social.

NADA HA ACABADO!

Nuestra lucha no tiene que ver con hacer del Estado un enemigo más sensible e inclusivo. Las leyes, donde quiera que aparezcan, solo son un instrumento para la represión y la pacificación social. La libertad no se encuentra en las jaulas de la autoridad y por eso la insurrección anárquica arrasa con toda idea de mejorar las cárceles o de tomar el poder.

Por eso, desde este espacio – uno más dentro de muchos-, invitamos al encuentro con otrxs individuxs en lucha sin tranzar nuestro posicionamiento anárquico/anti-autoritario y también al fortalecimiento de lazos de compañerismo y compicidad con nuestrxs afines, alejandonos de toda influencia autoritaria e izquierdista que busque instrumentalizar nuestra pasión destructora/creadora.

Porque solo en el ataque a la dominación, en la destrucción de toda forma de poder y en la propagación de relaciones libres de autoridad, encontramos la real libertad. La agitación y la violencia de la revuelta no son «etapas» para presionar y mejorar al Estado sino que una permanente ofensiva contra todo poder y autoridad.

Con agitación y acción multiforme, seguimos en CONFRONTACIÓN.

$hile, octubre-noviembre 2020.

confrontacion@riseup.net